miércoles, 27 de octubre de 2010

Esperando escuchar a Javier Bergia


"SIEMPRE ME GUSTÓ, POR CIERTO, TU SONRISA.
NUNCA OLVIDARÉ EL PERFUME DE TU PELO.
YO ERA UN POCO NIÑO Y TU ERAS TAN CHIQUILLA.
YO TE HABLÉ DE AMOR Y ME LLEVASTE AL CIELO"

Después de un largo silencio, reinicio mi actividad en este diario personal contra el olvido. Y lo hago, precisamente, con una entrada dedicada a uno de los grandes precursores de la música de autor española: Javier Bergia, poeta cuya obra mana primeramente de la fuente de los recuerdos ("Quieras o no quieras recordar algo de aquellos días de asueto,cuando el tiempo era más ancho y aún quedaba primavera, cuando quise regalarte unos zapatos.Aún oigo la luz de la farola que alumbraba el patio de tu casa, donde un día de noviembre te conté que te quería, ahora el P.S.O.E. tiene allí unas oficinas").


Por fin asistiré a un concierto del madrileño, después de varios años oyendo sus canciones, un hallazgo que descubrí un día oyendo una canción de Ismael Serrano en la que compartía voz con Bergia. A partir de entonces me interesé por su música,pero fue fundamentalmente la poesía que allí encontré lo que me arrastró a comprar los primeros discos. La verdad es que supuso un momento mágico en mi vida. Lo escuchaba a diario, aprendiendo cada palabra detrás de otra, analizando el lenguaje lírico de cada párrafo. Por aquel entonces yo acababa de llegar a Madrid, y sí, puedo decir que cuando escucho a Bergia vienen a mi mente muchos recuerdos de aquella etapa que viví. Es cierto éso de que cada período vital tiene su particular banda sonora, al menos yo soy mucho de obsesionarme con un artista y de darle al repeat una y otra vez hasta que me saturo. Pasado aquel año, dejé un poco de lado aquellas canciones que me recordaban lo bueno y lo malo de mis días madrileños, si bien de vez en cuando la nostalgia-y evidentemente también la magia que impregnan sus letras- me empujaba a no olvidarlas del todo. Por eso, este espacio, que siguió a ese año en la capital, debe tanto a Bergia. A lo largo de las entradas, hay palabras que tienen su gran fuente de inspiración en esas canciones tan especiales.

Pues bien, hace cosa de una semana he sabido que en unos días tendré la oportunidad no sólo de verle en persona (ya he tenido el placer en un concierto de Ismael Serrano), sino también de acudir a uno de sus conciertos propios donde cantar con él los versos que en la soledad de mi habitación he ido aprendiendo todo este tiempo. Es una suerte poder disfrutar de ese momento tan especial, compartir un concierto con ese alguien que no conoces, que ha llegado a tu conocimiento de la forma más inesperada, que resulta desconocido para la mayor parte de la gente que te rodea y que ha puesto melodía a muchas emociones vividas.

El compositor madrileño Javier Bergia nació en 1958. Destaca su papel como multiinstrumentista, lo que le ha valido para participar en infinidad de conciertos y grabaciones acompañando a otros artistas como María del Mar Bonet, Ismael Serrano, Ella baila sola, Joaquín Díaz, Marina Heredia, Pasión Vega, Antonio Vega, Café del Mar, etc. Igualmente, es importantísima su colaboración poniendo sintonía a gran cantidad de largometrajes, series de televisión y el mundo del teatro.


Hasta la fecha tiene publicados once trabajos en solitario:

Recoletos. Emi Odeón 1985.
La Alegría del Coyote. FonoAstur 1988.
Tagomago. Gasa 1989.
Caracola. Tecnosaga 1993.
De Aquellos Años Verdes. Música sin Fin 1996.
Noche Infinita... Tagomago 1997.
Rupairú. Tagomago 1998.
Veinticinco Años. Tagomago 2001 ( con Alberto Pérez, Ismael Serrano, José María Guzmán, Luis Pastor, Pablo Guerrero, etc.)
Cedaceros 4, Tagomago 2007
Antología, Tagomago 2008 (recopilatorio)
Caracola,Tagomago 2009 ( Versiones Nuevas con Luis Eduardo Aute, Pablo Guerrero, Rodrigo García, Ismael Serrano, etc.).


La temática del cantautor se mueve por diversos caminos con dirección, todos ellos, a la calle melancolía. Su voz, nostálgica en todo momento, nos lleva unas veces a los felices años de su infancia en Madrid; otras evoca el sueño de un amor ahora extinguido, aunque siempre añorado; dedica alguna canción también a la memoria histórica, de manera que siempre tiñe sus palabras de recuerdos, impregnando el presente del poeta con la perenne idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Soy una persona que también vive de los recuerdos y, por este motivo, en muchas ocasiones me he sentido identificada con lo que me transmitían sus canciones. Ésa es la magia que encuentro en Bergia, que yo también "echo de menos las fantasías que no volverán", que yo también odio pensar que mi presente carece de momentos que ya he vivido y que desearía revivir, pero cuya continuidad es imposible, bien porque determinada gente ya no está cerca de mí, bien porque soy yo la que se ha alejado de lugares que hoy echo de menos y que recuerdo como un sueño del que me he despertado ya hace tiempo. Yo también, como Bergia, me castigo pensando en un pasado añorado sabiendo que " no habrá otro barco que pueda volver, con olas que nos lleven donde ayer". Y digo "me castigo" porque el recuerdo del pasado en cierta manera me impide avanzar, el sufrimiento de no poder recobrarlo niega cualquier posibilidad de sobresalir al presente que, en parte, la vida-las circustancias, si se prefiere- me han hecho elegir. Trato día a día de luchar contra la tristeza de saber que no puedo volver atrás, que aquello de lo que me he arrepentido no puedo cambiarlo, pero cuesta mucho conseguirlo. Cuando escucho estos pensamientos de la boca de Bergia, encuentro el asidero que me da, no consuelo, pero sí comprensión, mucha comprensión. Él canta las cosas que me atormentan, como si yo quisiera explicarme y él adivinara lo que pienso. Es una complicidad tan extraordinaria, tan poco corriente, que no la encuentro ni siquiera en la amistad de mis seres queridos. Soy también demasiado melancólica, quizá.


Son muchas las canciones de Javier que podría pasarme horas y horas escuchando, siendo cada vez la primera en descubrimientos lingüísticos cargados de belleza sin igual. Me soprenden sus metáforas surrealistas que, almidonadas por el efecto de la ensoñación, se levantan para gritarle al mundo sus secretos más íntimos. Es impresionante la fuerza de versos como "casi un siglo de mil años navegando por una oración sin aire, despido a las gaviotas y el aire por la espalda me avisa que amanece", "pretendo estar en la memoria sin querer de mi olvido", "detrás me quedo sin tus caricias suspendido en un sillón de orejas", "vivo en una nube, soy una lágrima tuya, queda una estrella vacía", "te perdí, qué dolor; como se pierde el agua entre las manos, se pierden los océanos del porvenir"; "Cuando te sientas como un pez perdido en el mar inmenso de nadie, una luz titileante, una estrella prometida, y en la playa una ola vieja, soñarás con ser una brisa, viento"; "Creo que aún te gusta navegar con tu barca de papel Albal y aunque fuiste soñadora, ahora te has hecho señora de un pirata que te tiene prisionera"; "La noche es una boca de tigre, suena una sirena en Bagdag, misiles por un mundo más libre, fuego a discreción sin piedad"; "La tierra es una lágrima perdida en un sueño por mares de plata y océanos sin dueño."La noche es un lunar en el cielo, viendo las estrellas brillar, vivir en paz es todo un anhelo, libre como el viento y el mar", etc.

Advertimos ya, pues, que la melancolía es el núcleo temático central de todo su repertorio. Así nos lo dice él mismo en numerosas ocasiones ("La luna refleja la lenta agonía del sol que se pierde por el firmamento, dejando la vida tan sólo un momento, con un sentimiento de melancolía").

Me emociona sobremanera la añoranza del pasado (los días de colegio, el cine con los nodos, etc.): "Aún recuerdo aquellos días de la trenca y el verdugo, de las botas de gorila, del colegio de Agustinos. Por la calle de Valverde arrastrando la cartera, todo un niño por la acera caminando hacia el futuro". También dedica un limpio y sentimental homenaje a su familia, a su padre, hacia todos aquéllos que vivieron el gris de unos años afortunadamente ya superados ("Recuerdo a nuestro padre, camino del exilio, qué cruel fue aquel invierno, terrible como el frío. Se fue con la esperanza cansada de este siglo, no pudo despedirse, maldito aquel domingo que nos dejó sin querer").

El amor perdido, ya imposible, es otro de los grandes temas que alimentan su poética. Esas letras precisamente son las que más daño le hacen a quien padece la misma enfermedad: el desamor.Pero las que le otorgan el mayor reconocimiento, por descodificar en ellas nuestro propio sufrimiento y descubrir que también se mortifica haciéndose preguntas vanas que ya no tienen trascendencia alguna "¿Fue amor, pregunta que no olvido, fue una aventura bien servida?, si acaso fue, ahora está en la ausencia"; que su misma angustia es la que te desvela cada noche pensando "¿cómo pudiste esquivar el destino, si tu corazón ya casi era el mío?", "¿qué fue de aquellas manos de apasionados dedos, que sutilmente insinuándome me llevaron hasta el cielo, aquel cielo que perdimos los dos aquel febrero maldito? Maldigo aquella ilusión que me robó aquel amor aquel invierno feroz?"; y que a pesar de todo, de que "tú dijiste adiós, simplemente adiós, sin darme una razón", desconsolado, te repitas pensando en ese alguien "No creo que pueda olvidarte, no sirve de nada que tú me conviertas en recuerdo, porque yo no puedo vivir sin ti". Y es ahí, cuando alcanzas el clímax porque sabes que es la única verdad que te queda y duele demasiado cargar con ella. El verso "Te quiero y no te puedo querer" resume esa contradicción de sentimientos que rezuma en el pecho de alguien que sabiendo su realidad, sueña lo imposible.

La nostalgia de los recuerdos se hace patente letra a letra, canción a canción
("Ausencia de la idea que preciso, de aquello que necesito y que siempre podré hacer. Ausencia de aquel triste y lejano recuerdo, de aquél vano afán de vivir un amor sin fin"; "¿ Qué hay de aquel amor que nos señaló?Ya no queda ni la sombra. ¿Qué será de ti, a dónde fuiste a dar?"). No obstante, en medio de su dolor, nos abre la puerta a la esperanza: "Resulta que no me da igual. ahora es terrible estar solo, amanece pero no es igual, no queda nada después de todo. Fueron días felices que ya no volverán. Hay que echarle narices que otros días vendrán. Parece que fue ayer pero han pasado ya unos veintantos años".

Os animo a que os acerquéis a la canción de autor de Javier Bergia. Será como si una tarde os sentárais en cualquier café y él os contara despacito toda su infancia, el aire de Madrid, la brisa del primer amor, el beso que todos llevamos grabado a fuego.
Os dejo con una de sus canciones.Que la disfrutéis.






ANA


miércoles, 27 de enero de 2010

EL PODER DEL LENGUAJE

El SIMBOLISMO fue una corriente artística de fecundo éxito a finales del siglo XIX que surgió como reacción al realismo (representación exacta del mundo) entre los "poetas malditos"-en el ámbito literario- y que supuso la entrada en la palestra literaria de parnasianistas, decadentistas y modernistas, siendo posteriormente una importante fuente de imágenes para la vanguardia de tintes surrealistas y vinculada al Psicoanálisis. Con la literatura simbolista el lenguaje alcanza una de las más importantes cimas de la libertad creadora, equiparable sólo a la hazaña culterana de las letras en el siglo XVII, con la puesta en práctica de una de sus funciones más hermosas: la de ser el medio de expresión del estado de ánimo, de las emociones y de las ideas del individuo mediante los símbolos, sin hacer referencia directa a la realidad ("Ainsi, dans cet art, les tableaux de la nature, les actions des humains, tous les phénomènes concrets ne sauraient se manifester eux-mêmes ; ce sont là des apparences sensibles destinées à représenter leurs affinités ésotériques avec des Idées primordiales",Manifiesto simbolista , Jean Moréas). Se trata, pues, de una corriente literaria subjetiva, que concibe el mundo como una trama misteriosa que presenta correspondencias entre los objetos que lo forman. Debemos a los simbolistas la proclamación de la imaginación como la forma más auténtica de intepretar la realidad.


Los que nos declaramos amantes de las palabras, los sintagmas, las frases,etc. analizamos el lenguaje obsesivamente tratando siempre de descubrir los secretos del alma. En efecto, el poder del lenguaje es realmente determinante a la hora de definir, no ya la realidad, sino el pensamiento. La teoría de los lenguajes inconscientes demuestra que la elección de un determinado término y no de otro, dentro de la amplia gama de posibilidades en la escala de sinónimos, implica determinadas actitudes y no otras. En este sentido, un profundo conocimiento lingüístico ( no me limito a la gramática, me refiero también a las nuevas disciplinas que han supuesto la revolución comunicativa de las ciencias del lenguaje con la incorporación de la perspectiva pragmática) puede llegar a ser uno de los instrumentos más eficaces a la hora de analizar el pensamiento de alguien y conocer la verdadera intención comunicativa de un mensaje.

El amor está cargado de una simbología cultural que el lenguaje presenta en unidades léxicas descifrables o no y que son siempre utilizadas con la finalidad de sugerir, de dejar caer, de "abrirse el alma" y desnudar los sentimientos. No es necesario ser un experto en el arte de las palabras para interpretar ese lenguaje especial pero sí es mucho más fácil reconocer las estrategias empleadas para decir lo que encierra el corazón. La cuestión se complica cuando el léxico utilizado se tiñe de connotaciones subliminales y se escribe con la letra pequeña, comportándose de manera "oculta" - utilizo este término asumiendo todos y cada uno de los matices que tal adjetivo adquiere en el lenguaje de la filosofía-, pero es entonces cuando la labor de descifrar su significado alcanza un nivel verdaderamento mágico, o al menos así me lo parece a mí. Otras veces, ese lenguaje es mucho más amplio y su vocabulario no se limita a las palabras, va más allá. El silencio es un "sublenguaje" cargado de significaciones, aunque su acertada comprensión supone una labor mucho más compleja. La no respuesta implica callar la verdad o querer expresar otra verdad distinta a la esperada, pero siempre creando la expectación ante el desconocimiento, aumentando con ello el deseo de averiguar lo que realmente guarda para sí el pensamiento. La mentira es en algunos casos otra forma de silencio puesto que, al enmascarar la realidad, se silencia lo que no se quiere reconocer, dejando tras de sí todo un amplio abanico de posibles interpretaciones. Ampliamente significativo en este sentido son las manifestaciones del lenguaje no verbal. Las variaciones en el tono de la voz son altamente dennotativas en la expresión de los sentimientos, la mirada guarda todo un código de significados perceptibles en la mayoría de los casos, los gestos hablan muchas veces más que las palabras, ciertos comportamientos o reacciones dan respuesta a muchas preguntas.

En el juego de la seducción todo vale, las palabras van y vienen vistiéndose con mil argucias para despertar determinadas sensaciones en el receptor, pero, al mismo tiempo, están manifestando determinadas intenciones por parte del que emite el mensaje. Llegado un momento, ya no es tan importante lo que se dice, si no por qué razón se dice. El receptor sabe qué le están queriendo decir, porque conoce ese código de símbolos y puede proceder a su descodificación, pero lo que no puede saber firmemente es cuál es el objetivo, la intención real porque la apariencia no es siempre fiel a la verdad. A veces, incluso el emisor puede desconocer la causa de su propio comportamiento hallándose sepultada bajo el inconsciente. En este lenguaje de verdades a medias uno puede conocerse a sí mismo o tratar de conocerse para autocomprenderse, pero lo que no puede conseguir es comprender totalmente al otro, algo todavía más imposible cuando acechan las dudas y empiezas a sentirte, en cierto modo, engañado, lo que acaba por destruir la magia creada. Y es ahí cuando recibes el golpe.

A partir de aquí, dos caminos se abren: recurrir al lenguaje explícito para conocer la verdadera historia o perder el interés y olvidarse de ella. Aunque siempre queda una tercera opción: seguir esperando y sufrir.

jueves, 31 de diciembre de 2009

2010

"Mi patria son los amigos" (Bryce Echenique)






BIENVENIDOS AL 2010!!!!!!

Y hemos llegado al 2010, casi no puedo creerlo. Es curioso ver cómo pasa el tiempo ante tus ojos y ser consciente de que el año 1982 está más lejos que 2035, si bien esto último más que parecerme curioso, me da algo de fobia.

Cuando era niña, no hace demasiado tiempo, veía los 2000 muy pero que muy lejos, como si jamás fuera a arrancar la página del mes de diciembre de un calendario que marcara ese nuevo milenio. Y ya lo estamos haciendo desde hace 10 años, qué increíble, ¿no? Eran los 80 y 90, la época en que el cine nos regalaba Regreso al futuro y películas del estilo, que me proporcionaban una imagen bastante fantasiosa de los 2000: coches volantes, vacaciones en Marte, amas de casa robots haciendo la colada...nada de verdad hay en todas esas historias con que la ciencia-ficción nos enseñaba cómo iba a ser el futuro.

Pero, realmente, los 2000 nos han cambiado la vida, si no estáis convencidos preguntadle a vuestros mayores...hace pocos días conversaba con mi abuela, de 94 años, acerca de las novedades del nuevo siglo y, por un momento, me pareció que yo era la adulta y ella, la niña pequeña, hipnotizada por los hallazgos de la postmodernidad, al hablarme con la ilusión de alguien que no puede creer en algo absolutamente alejado de los patrones que configuran su realidad más inmediata. ¿Cómo podría ella imaginar, que, después de la televisión, la radio,el teléfono, la lavadora, etc., iba el ser humano a comunicarse, no ya por teléfonos móviles sin cable, sino por medio de un ordenador con cámara web incorporada? Su cara de asombro es la clara afirmación de que los tiempos avanzan a una velocidad estrepitosa. Quién sabe si en 2050 podremos veranear por el espacio...de momento, ya es algo normal que la gente se enamore por internet, que los libros, incluso los de autores griegos y latinos, tengán ya su versión digital; o que podamos leer el periódico virtualmente. ¿Quién se iba a imaginar que youtube sería el rey del mambo y que facebook sería el rincón donde comentaríamos las fotos que antes nos enseñábamos en la cafetería?. Es verdad que estamos ante una nueva era, la del 2000.

¿Alguien recuerda aquella historia de que en el 2000 se iba a acabar el mundo? Yo me acuerdo de la Nochevieja de 1999, todo el mundo hablaba de aquel día como si de verdad fuera a ser el último. Yo y mi imaginación llegamos a lugares insospechados pensando en aquello, en qué haría cuando, al comer la última uva, el mundo entero entrase en un verdadero estado de caos y confusión. Aunque no creía en esa profecía, me entusiasmaba perderme en los múltiples y más recónditos parajes de la fantasía y recorrerlos de punta a punta, soñando mil historias a cuál más descabellada...No sucedió nada pero, al mismo tiempo,puedo decir que ocurrió todo. La frontera de los 2000 me sorprendió con la continuación de la vida, mi vida. En el 2000 cumplí 18 años, me fui de casa, empecé la universidad, la aventura de vivir...realmente mi vida, considerada como algo propio-mío-, empezó en el 2000. Y ya estamos en 2010. Han pasado diez maravillosos años llenos de vivencias, que ahora son recuerdos buenos o malos, pero tan importantes...

En fin, si me estás leyendo, tú sabes cómo has llegado a mi vida... Tal vez seas de esas personas que, desde que tengo uso de razón, estás ahí y formas parte de mi familia, con quien he compartido momentos clave desde la infancia, con quien he crecido, con quien he aprendido lo que significa tener un amigo para lo bueno y lo malo, con quien he reído y llorado. Yo también te aprecio y no concibo la vida sin tu presencia, porque después de tanto tiempo soy un poco yo y un poco tú también. Gracias por tantos años de amistad.

A lo mejor te conozco menos tiempo, llegaste a mí cuando era más mayor, pero, igualmente, haces mi vida un poco más fácil y si no estuvieras en ella, todo sería más triste. Puede que compartiéramos gustos, impresiones, que pasáramos el tiempo hablando de Séneca, leyendo y traduciendo a los clásicos o preguntándonos por qué nos gustaban ciertas cosas que otros desconocían por completo y de las que no querían saber nada. Paseábamos por Valencia cuestionándonos qué nos depararía el futuro, oyendo a Los Secretos y tarareando las canciones de los Beatles, conociendo gente de todas partes creyendo que nos íbamos a comer el mundo. A lo mejor llegaste de otro país y me enseñaste otra forma de ver la vida y te quedaste en mí para siempre, siendo un punto de referencia al que volver una y otra vez. Tú también formas parte de mi ayer, pero, ante todo, de mi mañana. Gracias.

Quizá no nos conocimos hasta el 2003. En Salamanca tuve que aprender a hacerme una segunda familia porque la mía estaba muy lejos. Pero hoy en día eres mi familia, la única que tengo. Fue una etapa dura pero sobreviví a fuerza de voluntad y constancia y de amigos como tú. Tantos recuerdos en el corazón me hacen olvidar el frío que pasé durante aquellos maravillosos años. Celebramos unas cuantas nocheviejas universitarias en la Plaza Mayor, uno de los lugares más especiales para mí, que siempre recuerdo con nostalgia porque bajo el reloj hemos quedado tantísimas veces, te acuerdas???Las fiestas de disfraces siempre han sido mis preferidas, ser por una noche todo lo que no eres en la realidad, ¡qué maravilloso es!. Las mejores fiestas son de esta etapa, esas Meninas de Velázquez de espuma y sábanas cosidas a mano superan todo lo que un día pude imaginar. Gracias por hacerlo posible. Sin duda, una ciudad mágica, donde la historia vistió mi propia historia, donde aprendí a amar la música de las letras,que en combinación unas con otras forman la estructura de palabras como LITERATURA, HISPANOAMÉRICA, MÚSICA, ARTE. Gracias por compartirlos conmigo y por seguir a mi lado demostrándome que ni el tiempo ni la distancia destruyen los sentimientos.

Tal vez compartieras conmigo mi época más poética bajo la Alhambra y las luces de La otra sentimentalidad. Granada, tierra soñada, maravillosa ciudad. Fue poco tiempo el que pasé allí pero guardo recuerdos emocionantes. Recuerdo especialmente los días que me pasaba conversando con mis extranjeritos, contagiándome de sus ocurrencias, aprendiendo otros puntos de vista y viajando por el sur de España. Leí mucha poesía ese año, imbuida ya sabéis por quién...sois pocos, pero gente esencial en mi vida, de eso no tengo duda alguna. Gracias.

Puede ser que hasta mi llegada a Madrid no me conocieras. Pero, desde que yo te conozco, sé que mi estancia allí mereció la pena. Un año muy estresante, en que cambió mi carácter durante algún tiempo. Lo pasé mal, fue durísimo. Pero tú estuviste a mi lado y me ayudaste a levantarme cada día. Os conozco poco tiempo pero sé que pocas personas hay en mi vida tan especiales como esos encantadores de sueños, casi duendecillos, que con su sola presencia siento la magia de la niñez. Gracias por esos cuentos improvisados, por esos poemas a lo automático, por esa alegría con la que teñís todo mi universo. Me siento afortunada de poder compartir tantísimas cosas con vosotros y de seguir disfrutándolas. Gracias, filolocos complutenses.

Nunca se puede decir "de este agua no beberé...", lo sé, ya lo sé. Siempre decía que el único lugar de España al que no iría sería La Mancha. Y allí fui a parar, asombroso, ¿verdad?. La etapa de Valdepeñas fue bonita y mi primer año de profesora especial, tan especial como jamás lo hubiera imaginado. En la vida hay momentos decisivos y yo creo que éste, el 2009, lo ha sido. Momentos difíciles, muchos, pero enormemente instructivos. He aprendido a saber valorar los pequeños detalles de cada día, la mano que un desconocido te tiende en momentos desesperantes mientras alguno de los que considerabas amigos no fue capaz ni de llamarte, la belleza de algún paisaje que nunca antes te hubiese atrapado, conversaciones para despertar la conciencia de algún adolescente malcriado y descubrir que tus consejos son bien recibidos y valorados, relacionarte con personas con las que te unen pocas cosas y sorprenderte de que te aporten mucho más de lo que tú te creías...gracias a todos, Valdepeñas, Ciudad Real y Almodóvar, por seguir haciendo que me muerda la lengua antes de hablar. Espero que me acompañéis en los próximos años del 2000.

Puede que hayamos coincidido en alguna ocasión, un viaje, una clase, un concierto, yo qué sé. Gracias por estar allí a la hora y en el lugar indicados. Puede que ya no tengamos relación, pero si estás aquí leyendo esto, podrías hablarme y decírmelo, tal vez podamos retomarla. Lo más bonito de la vida es tener amigos de verdad y saber que lo son, que te pase lo que te pase, siempre están ahí, incondicionales, fieles.

A todos, a cada uno de los que leáis esto, os deseo un feliz año 2010, que lo viváis con ilusión y que cada día, cada hora, cada minuto celebréis la VIDA y la suerte que tenemos de vivirla.

Hagáis lo que hagáis, estéis donde estéis,ocurra lo que ocurra, sabed que sigo aquí y que estaré pensando en vosotros, porque en verdad sois mi única y verdadera patria.

GRACIAS POR FORMAR PARTE DE MÍ Y POR BRINDARME LA OPORTUNIDAD DE ESTAR SIEMPRE A VUESTRO LADO.











Os quiere

ANA

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un poema con mi nombre



ANA Y LA LLUVIA


Ana pierde el rumbo en las ventanas,
dando tumbos se hace un hueco
por entre el gris de la ciudad,
y no se da cuenta que los gatos lloran
cuando vuelve a casa sola,
cuando duerme en soledad,
quiero creer que eres fuerte,
que tus ojos aún miran de frente
y tus abrazos son verdad…

Qué puedes hacer,
ten cuidado,que ha llovido
y el suelo está mojado,
y se resbalan tus ojos,
tus manos,la vida y los sueños…

Y las palomas te alborotan el pelo,
qué puedes hacer con tanto dolor…
Ana (las calles se arrodillan cuando pasas),
y se marchita la parada del autobús
que no cogiste ayer,
y no sé qué hacer, o bajarte el cielo,
o cogerte el mundo o traerte un caramelo,
o inventarme las palabras
que nunca podré escribir,
que no valen nada si estas de perfil,
si no estás aquí…

Si no estás aquí, sucederá tal vez
que no habrá nadie
y que no queden rincones para mí…
Si no estás aquí, sucederá al revés,
que entonces tus minutos
sean segundos para mí,
si no estás aquí…

Voy a descifrar cómo se desparrama el tiempo,
a intentar alisar los pliegues de tu cuerpo,
a desenredar los alambres,
a no protestar si tengo hambre,
a comprender que Ana y la lluvia
son complicadas para mí…
a ponerle FIN a este cortometraje,
a deshacer las maletas de este viaje
que empieza contigo y acaba sin ti.


Luis Ramiro

¿A quién no le gusta sentirse el/la protagonista de una canción o un poema?

domingo, 13 de diciembre de 2009

VÉRTIGO


Muchas veces miramos la vida con vértigo-al menos yo lo hago- como si nos diera miedo asomar la cabeza por nuestro interior y nos negáramos a nosotros mismos lo que sentimos por miedo a lo que pueda pasar. Lo mejor sería dejarse llevar y no perder el tiempo pensando si ésto está bien, si lo de más allá está mal; ya lo dijeron dos clásicos como Horacio y Virgilio,"Carpe diem", "Tempus fugit", dos tópicos recurrentes que han vertido ríos de tinta en todas las literaturas a lo largo de la historia y que nos empujan a vivir cada minuto de nuestra existencia como si fuera el último.

Nunca he sido yo muy devota de tales ideas, aunque confieso que me gustaría no rendirle demasiados tributos a la razón. Todo lo razono, o si no, al menos, siempre pesa demasiado en mí la idea del deber. No soy una persona muy pasional, que actúe sin pensar, que me deje llevar por los impulsos más primitivos. Pero creo que también es necesario vivir sin tener constantemente la presión de pensar lo que puede pasar y que casi siempre tiene tintes negativos.

Estoy viviendo ciertas situaciones que me plantean la duda de si debo dejarme llevar sin pensar demasiado, o si, por el contario, controlarme por si el peligro pudiera volverse en mi contra, como otras veces me ha sucedido. No soy la única que, ante esa dialéctica planteada entre cerebro y corazón, inclina la balanza hacia lo que es adecuado, menos arriesgado, y más cuando esa elección puede afectar a otras personas. La verdad es que es un tema complejo. Pero, ¿acaso no es esto la vida, un devenir constante entre dos polos tan opuestos como son la realidad y el deseo?...Con frecuencia es necesario elegir uno u otro camino, pero no los dos cuando son totalmente incompatibles.

De ese modo, volviendo a los tópicos literarios mencionados, me golpea fuertemente el corazón la idea de que el tiempo se desvanece y de que si no aprovechas cada instante, las oportunidades se esfuman y no vuelven jamás. Es justamente ésta la sensación de vértigo de la que hablaba al principio. Ahora creo que me dejaría llevar, que haría mías esas frases tan célebres. Pero lo malo es que pensar en ello también me da vértigo, tanto vértigo que me da miedo tan solo el hecho de imaginar lo que esa elección podría depararme. Es por eso que intento no mirar demasiado, ya que podría caerme. ¿Entonces ya estoy elegiendo cuál es la bifurcación que debo tomar?

No sé,
siga una u otra dirección,
el miedo siempre me circunda.

Vértigo,
un enorme VÉRTIGO,
es lo que siento.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Nuevos rumbos de mi pensamiento

"Historia magistra vitae est"


Hace tiempo que no dejo constancia de mis vivencias en este pequeño diario,dados los escasos minutos libres en el paso de unos días que se desvanecen a una velocidad frenética. Y es que ya estamos acabando el año otra vez, pese a los fracasados intentos de mi voz cuando le reclama, angustiada, una tregua al tiempo.

Hace apenas unos meses me preguntaba qué iba a ser de mi vida y deseaba que pasaran los días-a mi parecer demasiado lentos- para conocer el que iba a ser mi futuro. Ahora, en cambio, quisiera que parase el tic-tac del reloj y no ver avanzar la manecilla que da cuenta del movimiento de las horas. ¿Por qué todo sucede al revés?.

Hace un año que me encontraba viviendo una de las etapas más felices de mi existencia, aunque todavía entonces no era cosciente de ello. Mi tránsito a la vida profesional puso fin a un año tan intenso como fue el que pasé en Madrid. Me esperaban unos meses muy difíciles-los más difíciles de mi vida, diría yo-pero, sin duda, muy enriquecedores a nivel de realización como ser humano. Ahora los recuerdo con nostalgia, con cariño, porque desde la distancia compruebo lo que me han aportado, fortaleciendo mi espíritu ante situaciones completamente diferentes a las vividas anteriormente y que ahora me sirven de modelo para otras.

Ahora, un año después, he pasado página y me encuentro viviendo un nuevo momento tras ese punto y aparte. Es un momento distinto, tanto por el lugar donde resido como por la gente con la que comparto la mayor parte de los días. No está siendo tan duro, supongo que porque ciertas cosas me resultan ya familiares y no suponen un comienzo tan brusco como el anterior; pero, en parte, no puedo evitar echar de menos todo lo que he tenido que dejar atrás para volver a empezar. Pero así tiene que ser, quiera o no así está siendo y esta vez estoy tratando de vivirlo sin preguntas, simplemente lo paso tratando de que sea de la mejor manera posible, para seguir y seguir creciendo como persona, porque es así como cada día la lucha-mi lucha-se va haciendo más fácil.

Fruto de esa experiencia es la nueva visión de la vida que estoy aprendiendo a marchas forzadas. Ayer allí, hoy aquí y mañana, ¿qué vendrá?-pienso-. No obtengo respuesta, sólo me queda el pensamiento de que éste es mi ahora y tengo que vivirlo sin importarme tanto qué será aquello que habrá de llegar.

Mi mente busca un asidero en que asentarse, cualquiera que, por recóndito que sea, ahuyente lo negativo de mis pensamientos. Y si hago un esfuerzo, aumento el ángulo de visión y miro un poco más profundamente, soy capaz de ver algo más allá de lo que, en un principio y ante un repaso superficial, pueden ofrecerme los sentidos. Ha sido ésta la mayor lección que he recibido en mi vida y ahora me está sirviendo para continuar adelante.Esa es la nueva dirección que estoy siguiendo para no perderme, aunque a veces me parezca ver una densa niebla cercenándome el paso. Pero, poco a poco, la veo disiparse si tengo paciencia.

Cuando me sobrevienen los recuerdos que, pasado el tiempo, considero tan sumamente especiales, me alegro de haberlos vivido y procuro convencerme de que en mi mano está la posibilidad de que un día recuerde este presente y de que me ocurra como ahora con el que ya es mi pasado, que me arrepienta de no haber sabido valorar cada momento lo suficiente en el instante en que tuvo lugar. Los comienzos son duros,es cierto; pero de uno mismo depende sobrellevarlos de la mejor manera. Así pues, en vez de mirar lo que me ocurre como algo que se me impone sin que yo pueda hacer nada por cambiarlo, trato de ser yo la que decide cómo y cómo no vivir esta nueva vida. Y lo tengo claro: cada día he de poner todas mis ganas para que en un futuro pueda alegrarme de haber vivido esta experiencia y la recuerde con tanta ilusión como miles de días que pasaron sin saber que los acabaría echando de menos.

Toda mi vida, en cada lugar que he estado, a pesar de lo malo, siempre he acabado añorándolos y al volver la vista atrás, sólo permanecen aquellos recuerdos que los convierten en lugares maravillosos. Hagamos, pues, que este nuevo momento también lo sea. He aquí mi nueva filosofía.

lunes, 19 de octubre de 2009

Una de Ismael Serrano

RECUERDO

Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro, ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,

del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso solo y malherido,
todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.
Y ahora que te encuentro, veo que aún arde la llama que encendiste.

Nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo
antes de que te bajes de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:

"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto a una mujer
que conocí hace ya algunos años".

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.



Estaba escuchando esta canción, una que ya había oído mil veces antes, pero hoy es como si la hubiese escuchado por primera vez. Nunca había sentido tan cerca la canción, la historia que cuenta.Tal vez nunca le había prestado la suficiente atención. Y éso que la canto, me la sé... pero es curioso, nunca me había detenido a comprenderla. Será que la música, sus letras, como manifestación lírica que son, necesitan de múltiples lecturas. Las canciones de Ismael Serrano tienen la capacidad de la poesía de la experiencia, que con el tiempo pueden sugerirte emociones nuevas. Y hablan de realidades, de vivencias de la gente de la calle. ¿A quién no le ha sucedido algo de lo que hablan sus historias? Claro que en su voz esas historias son hasta hermosas, pero en la realidad no tanto.

Ha sido bonito redescubrirla y saber lo que quiere decir cada palabra, reconocer su lenguaje, descodificarlo y hacer las inferencias oportunas, como dice la teoría de la relevancia en la pragmática (es que me la he estado estudiando hoy, por si alguien me lee es una teoría de 1986 y se la debemos a Sperber y Wilson). Una cosa es lo que se dice y otra, lo que se comunica. Nunca me había llegado tan hondo la canción, porque nunca había hecho una interpretación correcta de la misma. Ahora, sí. Entiendo perfectamente el mensaje emitido por el emisor, porque no sólo atiendo al texto,a su significado literal; sino que también tengo en cuenta el conjunto de sentimientos, pensamientos y emociones de las que habla el narrador de esta historia, cuyos personajes somos todos los que alguna vez hayamos sentido lo mismo.

Sin duda, para mí Ismael Serrano es otro poeta más de la experiencia, esa tendencia poética llamada "la otra sentimentalidad", tendencia que concibe la lírica como un arte hondamente humano por su capacidad para reflejar las historias que nos suceden a todos.