martes, 25 de enero de 2011

SOBRE LA AMISTAD

"Quien tiene un amigo, tiene un tesoro"





En relación a lo que voy a hablar aquí hoy, no pretendo contar nada que nadie que tenga amigos no sepa ya; ni escribir un ensayo acerca del concepto. En la civilización romana el "De amicitia" de Cicerón pondera la importancia de la amistad para la felicidad humana, elevando su principio a lo más digno de la naturaleza humana.



Etimológicamente, la palabra "amigo" viene del latín "AMICUS", que viene del verbo "AMARE", por lo que podemos decir que es lo relativo (en latín es un adjetivo) al amor, o sea, una relación de amor (por la fuerte connotación amorosa que tiene en el español peninsular, podemos matizar si se prefiere por "cariño" ) la que se tiene con aquellos que consideramos amigos. Hay quien también postula otro origen, a saber, que procede de la unión de dos palabras: "a-ni-mi" (alma) y cus-tos (custodia), de forma que "AMICUS" sería el que guarda, el que protege el alma de otro. ¡Bonito, eh!



Ahora bien, dentro del concepto de amistad, hay grados que debemos tener en cuenta. Dicen que los amigos se pueden contar con los dedos de una mano. Bueno, no hay que tomar la frase literalmente, lo que quiere decir es que amigos verdaderos no hay muchos. Podemos apreciar la evolución semántica de la palabra, hoy con el término de "amigo" no sólo aludimos a aquellos que "protegen nuestra alma", sino a compañeros, conocidos, personas que formaron parte de algún momento de nuestra vida, etc. Pero, en el fondo, todos podemos reconocer sin lugar a dudas quiénes, de todos esos nombres posibles,son los que realmente se preocupan por nuestro bienestar. Esos son a los que corresponde una palabra de tal magnitud, a mi juicio, como "amigo".

sábado, 4 de diciembre de 2010

"Entre todas las gentes del mundo, sólo tú serás tú"

Al cabo de los años, una se para a pensar cuánta gente ha pasado por tu vida y cuántos de todos ellos, llegaron para quedarse. Y no sólo para permanecer físicamente, sino también en la memoria. Puedes tener cerca a gente que te dé compañía en determinados momentos, pero lejos a otros que tú sientas más cerca en tu pensamiento y en tu corazón. Unos se te clavan hasta lo más hondo, y aunque no quieras, es imposible sacártelos de la cabeza. ¿Cuánta de esa gente que no tienes cerca, recuerdas al escuchar una canción de algún momento que compartiste; cuántas palabras que dejaron huella te hacen echar de menos a alguien que se fue lejos, pero que tú, con sólo imaginarlo, sientes arder todo dentro de ti?. ¿Y cuántos de los que te han hecho daño, y a los que tú también has herido de alguna manera, no desaparecen ni ante la peor de las traiciones?La respuesta es que no muchos, más bien sólo unos poquitos.

Al fin y al cabo también uno mismo decide en quién quedarse y en quién no. Pasan cientos de personas por la vida de cada uno, pero,como digo, para compartir la vida entera son pocos los elegidos, casi como las estrellas fugaces que acertamos a ver. Y, a veces, no sabemos reconocerlos cuando pasan por tu lado, sólo cuando ya no están, te das cuenta de que sí era una estrella pero que no la viste a tiempo. Entonces te quedas con el vacío de saber que estuvo delante tuya y que tú no hiciste nada. Y este es un abismo frío, que te congela las entrañas, que te deja deshabitado el corazón y las esperanzas rotas. A veces, con el tiempo, pensamos que fue mejor caer en el olvido y somos capaces de ver que fue un espejismo, que lo que nos hizo sufrir no merecía la pena, y hasta nos alegramos de haberlo superado y haber pasado página. Pero otras, como ahora, no es así, no.

Y te sientes morir porque sabes que esa persona es la que siempre esperaste y ya no se lo puedes decir, porque ciertas circustancias te lo impiden, y también el orgullo, las lágrimas que te engendraron el odio y la rabia.Pero tanto sufrimiento, con el tiempo, puede ser desterrado y renacer el cariño a partir del perdón. De cada uno depende elegir caer en el olvido o quedarse dentro de alguien y aceptar o no que, a pesar de las preguntas sin respuesta, de las palabras hirientes...no puedes prescindir de esa persona, aunque ya no sea para ti. Supongo que es así el amor, te aferras a cualquier cosa, por ínfima que sea. Es esa fuerza que te lleva, contra tu voluntad, y que hace que emerjan de ti los mejores sentimientos, dejando atrás las venganzas y los rencores. Lo que, finalmente, tiñe la vida de esperanza e ilusión.




No sé si volverán algún día los paisajes de amapolas, la emoción de los arcoiris con la urgencia de tus deseos, pero los albergo como bellos recuerdos en los que, contigo, me quedé.

AUTOINCOMPRENSIÓN

¿Por qué somos tan complicados los seres humanos? A menudo me hago esta pregunta. Y digo bien, somos complicados pero añado, soy complicada. A veces me sale el carácter y otras me quedo callada. No me entiendo y me doy cuenta de que soy difícil, pero no para los demás, sino que soy yo la que desde la intimidad conoce la existecia de esa otra mitad tan extraña, tan incompresible, ese carácter voluble que hoy añora aquello que tuvo delante de los ojos y no quiso ver, la niña caprichosa que no sabe lo que quiere y quiere lo que no tiene. Dicen que las féminas son complejas; pues bien, en lo que se refiere a mí misma, ni yo entiendo muchas veces mis propios comportamientos, así que...debo de ser bien complicada, ¿no? Estoy tratando de conciliar esos dos seres que conforman mi yo para alcanzar un equilibrio, intento acercarme a esa desconocida mía y hablarle,que me explique mis porqué. Si logro conocerme por completo, sin secretismos, podré controlar esas reacciones que me ciegan y me arrastrán al vaivén de la incomprensión. Quiero estar despierta y ver la realidad con claridad sin que nada, ni yo misma, me impida conocerla y hacerme errar. La vida me ha enseñado que hay que montarse en cada tren en el momento en que pasa por tu lado, porque cuando te das cuenta de que lo has perdido, ya no hay vuelta atrás y es imposible que vuelva.



martes, 9 de noviembre de 2010

¿A dónde vamos?

El monarca Mohamed VI ha declarado que no va a ceder ni "un grano de arena" del Sáhara Occidental. Y mientras, ¿Occidente va a contemplar absorto e inerte, cómo se aniquila un pueblo pacífico, desarmado e indefenso?

Lamento mucho lo ocurrido ayer, desde fuera da terror ver la masacre, es un espectáculo del peor salvajismo, de increíble atribución humana. ¿Cómo el hombre es capaz de llegar a tanto? Pero todo sigue igual, parece no importarle a nadie. Todos miran a otro lado. Ésto es lo que más me impacta. ¿Cuántos muertos hacen falta para que la U.E., la O.N.U. y el propio gobierno de España denuncien este ataque cruel y voraz a los Derechos Humanos?





OTRAS VECES

Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.

(ÁNGEL GONZÁLEZ)

Por un Sáhara libre, tu firma importa: www.petitiononline.com/sahara/

miércoles, 27 de octubre de 2010

Esperando escuchar a Javier Bergia


"SIEMPRE ME GUSTÓ, POR CIERTO, TU SONRISA.
NUNCA OLVIDARÉ EL PERFUME DE TU PELO.
YO ERA UN POCO NIÑO Y TU ERAS TAN CHIQUILLA.
YO TE HABLÉ DE AMOR Y ME LLEVASTE AL CIELO"

Después de un largo silencio, reinicio mi actividad en este diario personal contra el olvido. Y lo hago, precisamente, con una entrada dedicada a uno de los grandes precursores de la música de autor española: Javier Bergia, poeta cuya obra mana primeramente de la fuente de los recuerdos ("Quieras o no quieras recordar algo de aquellos días de asueto,cuando el tiempo era más ancho y aún quedaba primavera, cuando quise regalarte unos zapatos.Aún oigo la luz de la farola que alumbraba el patio de tu casa, donde un día de noviembre te conté que te quería, ahora el P.S.O.E. tiene allí unas oficinas").


Por fin asistiré a un concierto del madrileño, después de varios años oyendo sus canciones, un hallazgo que descubrí un día oyendo una canción de Ismael Serrano en la que compartía voz con Bergia. A partir de entonces me interesé por su música,pero fue fundamentalmente la poesía que allí encontré lo que me arrastró a comprar los primeros discos. La verdad es que supuso un momento mágico en mi vida. Lo escuchaba a diario, aprendiendo cada palabra detrás de otra, analizando el lenguaje lírico de cada párrafo. Por aquel entonces yo acababa de llegar a Madrid, y sí, puedo decir que cuando escucho a Bergia vienen a mi mente muchos recuerdos de aquella etapa que viví. Es cierto éso de que cada período vital tiene su particular banda sonora, al menos yo soy mucho de obsesionarme con un artista y de darle al repeat una y otra vez hasta que me saturo. Pasado aquel año, dejé un poco de lado aquellas canciones que me recordaban lo bueno y lo malo de mis días madrileños, si bien de vez en cuando la nostalgia-y evidentemente también la magia que impregnan sus letras- me empujaba a no olvidarlas del todo. Por eso, este espacio, que siguió a ese año en la capital, debe tanto a Bergia. A lo largo de las entradas, hay palabras que tienen su gran fuente de inspiración en esas canciones tan especiales.

Pues bien, hace cosa de una semana he sabido que en unos días tendré la oportunidad no sólo de verle en persona (ya he tenido el placer en un concierto de Ismael Serrano), sino también de acudir a uno de sus conciertos propios donde cantar con él los versos que en la soledad de mi habitación he ido aprendiendo todo este tiempo. Es una suerte poder disfrutar de ese momento tan especial, compartir un concierto con ese alguien que no conoces, que ha llegado a tu conocimiento de la forma más inesperada, que resulta desconocido para la mayor parte de la gente que te rodea y que ha puesto melodía a muchas emociones vividas.

El compositor madrileño Javier Bergia nació en 1958. Destaca su papel como multiinstrumentista, lo que le ha valido para participar en infinidad de conciertos y grabaciones acompañando a otros artistas como María del Mar Bonet, Ismael Serrano, Ella baila sola, Joaquín Díaz, Marina Heredia, Pasión Vega, Antonio Vega, Café del Mar, etc. Igualmente, es importantísima su colaboración poniendo sintonía a gran cantidad de largometrajes, series de televisión y el mundo del teatro.


Hasta la fecha tiene publicados once trabajos en solitario:

Recoletos. Emi Odeón 1985.
La Alegría del Coyote. FonoAstur 1988.
Tagomago. Gasa 1989.
Caracola. Tecnosaga 1993.
De Aquellos Años Verdes. Música sin Fin 1996.
Noche Infinita... Tagomago 1997.
Rupairú. Tagomago 1998.
Veinticinco Años. Tagomago 2001 ( con Alberto Pérez, Ismael Serrano, José María Guzmán, Luis Pastor, Pablo Guerrero, etc.)
Cedaceros 4, Tagomago 2007
Antología, Tagomago 2008 (recopilatorio)
Caracola,Tagomago 2009 ( Versiones Nuevas con Luis Eduardo Aute, Pablo Guerrero, Rodrigo García, Ismael Serrano, etc.).


La temática del cantautor se mueve por diversos caminos con dirección, todos ellos, a la calle melancolía. Su voz, nostálgica en todo momento, nos lleva unas veces a los felices años de su infancia en Madrid; otras evoca el sueño de un amor ahora extinguido, aunque siempre añorado; dedica alguna canción también a la memoria histórica, de manera que siempre tiñe sus palabras de recuerdos, impregnando el presente del poeta con la perenne idea de que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Soy una persona que también vive de los recuerdos y, por este motivo, en muchas ocasiones me he sentido identificada con lo que me transmitían sus canciones. Ésa es la magia que encuentro en Bergia, que yo también "echo de menos las fantasías que no volverán", que yo también odio pensar que mi presente carece de momentos que ya he vivido y que desearía revivir, pero cuya continuidad es imposible, bien porque determinada gente ya no está cerca de mí, bien porque soy yo la que se ha alejado de lugares que hoy echo de menos y que recuerdo como un sueño del que me he despertado ya hace tiempo. Yo también, como Bergia, me castigo pensando en un pasado añorado sabiendo que " no habrá otro barco que pueda volver, con olas que nos lleven donde ayer". Y digo "me castigo" porque el recuerdo del pasado en cierta manera me impide avanzar, el sufrimiento de no poder recobrarlo niega cualquier posibilidad de sobresalir al presente que, en parte, la vida-las circustancias, si se prefiere- me han hecho elegir. Trato día a día de luchar contra la tristeza de saber que no puedo volver atrás, que aquello de lo que me he arrepentido no puedo cambiarlo, pero cuesta mucho conseguirlo. Cuando escucho estos pensamientos de la boca de Bergia, encuentro el asidero que me da, no consuelo, pero sí comprensión, mucha comprensión. Él canta las cosas que me atormentan, como si yo quisiera explicarme y él adivinara lo que pienso. Es una complicidad tan extraordinaria, tan poco corriente, que no la encuentro ni siquiera en la amistad de mis seres queridos. Soy también demasiado melancólica, quizá.


Son muchas las canciones de Javier que podría pasarme horas y horas escuchando, siendo cada vez la primera en descubrimientos lingüísticos cargados de belleza sin igual. Me soprenden sus metáforas surrealistas que, almidonadas por el efecto de la ensoñación, se levantan para gritarle al mundo sus secretos más íntimos. Es impresionante la fuerza de versos como "casi un siglo de mil años navegando por una oración sin aire, despido a las gaviotas y el aire por la espalda me avisa que amanece", "pretendo estar en la memoria sin querer de mi olvido", "detrás me quedo sin tus caricias suspendido en un sillón de orejas", "vivo en una nube, soy una lágrima tuya, queda una estrella vacía", "te perdí, qué dolor; como se pierde el agua entre las manos, se pierden los océanos del porvenir"; "Cuando te sientas como un pez perdido en el mar inmenso de nadie, una luz titileante, una estrella prometida, y en la playa una ola vieja, soñarás con ser una brisa, viento"; "Creo que aún te gusta navegar con tu barca de papel Albal y aunque fuiste soñadora, ahora te has hecho señora de un pirata que te tiene prisionera"; "La noche es una boca de tigre, suena una sirena en Bagdag, misiles por un mundo más libre, fuego a discreción sin piedad"; "La tierra es una lágrima perdida en un sueño por mares de plata y océanos sin dueño."La noche es un lunar en el cielo, viendo las estrellas brillar, vivir en paz es todo un anhelo, libre como el viento y el mar", etc.

Advertimos ya, pues, que la melancolía es el núcleo temático central de todo su repertorio. Así nos lo dice él mismo en numerosas ocasiones ("La luna refleja la lenta agonía del sol que se pierde por el firmamento, dejando la vida tan sólo un momento, con un sentimiento de melancolía").

Me emociona sobremanera la añoranza del pasado (los días de colegio, el cine con los nodos, etc.): "Aún recuerdo aquellos días de la trenca y el verdugo, de las botas de gorila, del colegio de Agustinos. Por la calle de Valverde arrastrando la cartera, todo un niño por la acera caminando hacia el futuro". También dedica un limpio y sentimental homenaje a su familia, a su padre, hacia todos aquéllos que vivieron el gris de unos años afortunadamente ya superados ("Recuerdo a nuestro padre, camino del exilio, qué cruel fue aquel invierno, terrible como el frío. Se fue con la esperanza cansada de este siglo, no pudo despedirse, maldito aquel domingo que nos dejó sin querer").

El amor perdido, ya imposible, es otro de los grandes temas que alimentan su poética. Esas letras precisamente son las que más daño le hacen a quien padece la misma enfermedad: el desamor.Pero las que le otorgan el mayor reconocimiento, por descodificar en ellas nuestro propio sufrimiento y descubrir que también se mortifica haciéndose preguntas vanas que ya no tienen trascendencia alguna "¿Fue amor, pregunta que no olvido, fue una aventura bien servida?, si acaso fue, ahora está en la ausencia"; que su misma angustia es la que te desvela cada noche pensando "¿cómo pudiste esquivar el destino, si tu corazón ya casi era el mío?", "¿qué fue de aquellas manos de apasionados dedos, que sutilmente insinuándome me llevaron hasta el cielo, aquel cielo que perdimos los dos aquel febrero maldito? Maldigo aquella ilusión que me robó aquel amor aquel invierno feroz?"; y que a pesar de todo, de que "tú dijiste adiós, simplemente adiós, sin darme una razón", desconsolado, te repitas pensando en ese alguien "No creo que pueda olvidarte, no sirve de nada que tú me conviertas en recuerdo, porque yo no puedo vivir sin ti". Y es ahí, cuando alcanzas el clímax porque sabes que es la única verdad que te queda y duele demasiado cargar con ella. El verso "Te quiero y no te puedo querer" resume esa contradicción de sentimientos que rezuma en el pecho de alguien que sabiendo su realidad, sueña lo imposible.

La nostalgia de los recuerdos se hace patente letra a letra, canción a canción
("Ausencia de la idea que preciso, de aquello que necesito y que siempre podré hacer. Ausencia de aquel triste y lejano recuerdo, de aquél vano afán de vivir un amor sin fin"; "¿ Qué hay de aquel amor que nos señaló?Ya no queda ni la sombra. ¿Qué será de ti, a dónde fuiste a dar?"). No obstante, en medio de su dolor, nos abre la puerta a la esperanza: "Resulta que no me da igual. ahora es terrible estar solo, amanece pero no es igual, no queda nada después de todo. Fueron días felices que ya no volverán. Hay que echarle narices que otros días vendrán. Parece que fue ayer pero han pasado ya unos veintantos años".

Os animo a que os acerquéis a la canción de autor de Javier Bergia. Será como si una tarde os sentárais en cualquier café y él os contara despacito toda su infancia, el aire de Madrid, la brisa del primer amor, el beso que todos llevamos grabado a fuego.
Os dejo con una de sus canciones.Que la disfrutéis.






ANA


miércoles, 27 de enero de 2010

EL PODER DEL LENGUAJE

El SIMBOLISMO fue una corriente artística de fecundo éxito a finales del siglo XIX que surgió como reacción al realismo (representación exacta del mundo) entre los "poetas malditos"-en el ámbito literario- y que supuso la entrada en la palestra literaria de parnasianistas, decadentistas y modernistas, siendo posteriormente una importante fuente de imágenes para la vanguardia de tintes surrealistas y vinculada al Psicoanálisis. Con la literatura simbolista el lenguaje alcanza una de las más importantes cimas de la libertad creadora, equiparable sólo a la hazaña culterana de las letras en el siglo XVII, con la puesta en práctica de una de sus funciones más hermosas: la de ser el medio de expresión del estado de ánimo, de las emociones y de las ideas del individuo mediante los símbolos, sin hacer referencia directa a la realidad ("Ainsi, dans cet art, les tableaux de la nature, les actions des humains, tous les phénomènes concrets ne sauraient se manifester eux-mêmes ; ce sont là des apparences sensibles destinées à représenter leurs affinités ésotériques avec des Idées primordiales",Manifiesto simbolista , Jean Moréas). Se trata, pues, de una corriente literaria subjetiva, que concibe el mundo como una trama misteriosa que presenta correspondencias entre los objetos que lo forman. Debemos a los simbolistas la proclamación de la imaginación como la forma más auténtica de intepretar la realidad.


Los que nos declaramos amantes de las palabras, los sintagmas, las frases,etc. analizamos el lenguaje obsesivamente tratando siempre de descubrir los secretos del alma. En efecto, el poder del lenguaje es realmente determinante a la hora de definir, no ya la realidad, sino el pensamiento. La teoría de los lenguajes inconscientes demuestra que la elección de un determinado término y no de otro, dentro de la amplia gama de posibilidades en la escala de sinónimos, implica determinadas actitudes y no otras. En este sentido, un profundo conocimiento lingüístico ( no me limito a la gramática, me refiero también a las nuevas disciplinas que han supuesto la revolución comunicativa de las ciencias del lenguaje con la incorporación de la perspectiva pragmática) puede llegar a ser uno de los instrumentos más eficaces a la hora de analizar el pensamiento de alguien y conocer la verdadera intención comunicativa de un mensaje.

El amor está cargado de una simbología cultural que el lenguaje presenta en unidades léxicas descifrables o no y que son siempre utilizadas con la finalidad de sugerir, de dejar caer, de "abrirse el alma" y desnudar los sentimientos. No es necesario ser un experto en el arte de las palabras para interpretar ese lenguaje especial pero sí es mucho más fácil reconocer las estrategias empleadas para decir lo que encierra el corazón. La cuestión se complica cuando el léxico utilizado se tiñe de connotaciones subliminales y se escribe con la letra pequeña, comportándose de manera "oculta" - utilizo este término asumiendo todos y cada uno de los matices que tal adjetivo adquiere en el lenguaje de la filosofía-, pero es entonces cuando la labor de descifrar su significado alcanza un nivel verdaderamento mágico, o al menos así me lo parece a mí. Otras veces, ese lenguaje es mucho más amplio y su vocabulario no se limita a las palabras, va más allá. El silencio es un "sublenguaje" cargado de significaciones, aunque su acertada comprensión supone una labor mucho más compleja. La no respuesta implica callar la verdad o querer expresar otra verdad distinta a la esperada, pero siempre creando la expectación ante el desconocimiento, aumentando con ello el deseo de averiguar lo que realmente guarda para sí el pensamiento. La mentira es en algunos casos otra forma de silencio puesto que, al enmascarar la realidad, se silencia lo que no se quiere reconocer, dejando tras de sí todo un amplio abanico de posibles interpretaciones. Ampliamente significativo en este sentido son las manifestaciones del lenguaje no verbal. Las variaciones en el tono de la voz son altamente dennotativas en la expresión de los sentimientos, la mirada guarda todo un código de significados perceptibles en la mayoría de los casos, los gestos hablan muchas veces más que las palabras, ciertos comportamientos o reacciones dan respuesta a muchas preguntas.

En el juego de la seducción todo vale, las palabras van y vienen vistiéndose con mil argucias para despertar determinadas sensaciones en el receptor, pero, al mismo tiempo, están manifestando determinadas intenciones por parte del que emite el mensaje. Llegado un momento, ya no es tan importante lo que se dice, si no por qué razón se dice. El receptor sabe qué le están queriendo decir, porque conoce ese código de símbolos y puede proceder a su descodificación, pero lo que no puede saber firmemente es cuál es el objetivo, la intención real porque la apariencia no es siempre fiel a la verdad. A veces, incluso el emisor puede desconocer la causa de su propio comportamiento hallándose sepultada bajo el inconsciente. En este lenguaje de verdades a medias uno puede conocerse a sí mismo o tratar de conocerse para autocomprenderse, pero lo que no puede conseguir es comprender totalmente al otro, algo todavía más imposible cuando acechan las dudas y empiezas a sentirte, en cierto modo, engañado, lo que acaba por destruir la magia creada. Y es ahí cuando recibes el golpe.

A partir de aquí, dos caminos se abren: recurrir al lenguaje explícito para conocer la verdadera historia o perder el interés y olvidarse de ella. Aunque siempre queda una tercera opción: seguir esperando y sufrir.

jueves, 31 de diciembre de 2009

2010

"Mi patria son los amigos" (Bryce Echenique)






BIENVENIDOS AL 2010!!!!!!

Y hemos llegado al 2010, casi no puedo creerlo. Es curioso ver cómo pasa el tiempo ante tus ojos y ser consciente de que el año 1982 está más lejos que 2035, si bien esto último más que parecerme curioso, me da algo de fobia.

Cuando era niña, no hace demasiado tiempo, veía los 2000 muy pero que muy lejos, como si jamás fuera a arrancar la página del mes de diciembre de un calendario que marcara ese nuevo milenio. Y ya lo estamos haciendo desde hace 10 años, qué increíble, ¿no? Eran los 80 y 90, la época en que el cine nos regalaba Regreso al futuro y películas del estilo, que me proporcionaban una imagen bastante fantasiosa de los 2000: coches volantes, vacaciones en Marte, amas de casa robots haciendo la colada...nada de verdad hay en todas esas historias con que la ciencia-ficción nos enseñaba cómo iba a ser el futuro.

Pero, realmente, los 2000 nos han cambiado la vida, si no estáis convencidos preguntadle a vuestros mayores...hace pocos días conversaba con mi abuela, de 94 años, acerca de las novedades del nuevo siglo y, por un momento, me pareció que yo era la adulta y ella, la niña pequeña, hipnotizada por los hallazgos de la postmodernidad, al hablarme con la ilusión de alguien que no puede creer en algo absolutamente alejado de los patrones que configuran su realidad más inmediata. ¿Cómo podría ella imaginar, que, después de la televisión, la radio,el teléfono, la lavadora, etc., iba el ser humano a comunicarse, no ya por teléfonos móviles sin cable, sino por medio de un ordenador con cámara web incorporada? Su cara de asombro es la clara afirmación de que los tiempos avanzan a una velocidad estrepitosa. Quién sabe si en 2050 podremos veranear por el espacio...de momento, ya es algo normal que la gente se enamore por internet, que los libros, incluso los de autores griegos y latinos, tengán ya su versión digital; o que podamos leer el periódico virtualmente. ¿Quién se iba a imaginar que youtube sería el rey del mambo y que facebook sería el rincón donde comentaríamos las fotos que antes nos enseñábamos en la cafetería?. Es verdad que estamos ante una nueva era, la del 2000.

¿Alguien recuerda aquella historia de que en el 2000 se iba a acabar el mundo? Yo me acuerdo de la Nochevieja de 1999, todo el mundo hablaba de aquel día como si de verdad fuera a ser el último. Yo y mi imaginación llegamos a lugares insospechados pensando en aquello, en qué haría cuando, al comer la última uva, el mundo entero entrase en un verdadero estado de caos y confusión. Aunque no creía en esa profecía, me entusiasmaba perderme en los múltiples y más recónditos parajes de la fantasía y recorrerlos de punta a punta, soñando mil historias a cuál más descabellada...No sucedió nada pero, al mismo tiempo,puedo decir que ocurrió todo. La frontera de los 2000 me sorprendió con la continuación de la vida, mi vida. En el 2000 cumplí 18 años, me fui de casa, empecé la universidad, la aventura de vivir...realmente mi vida, considerada como algo propio-mío-, empezó en el 2000. Y ya estamos en 2010. Han pasado diez maravillosos años llenos de vivencias, que ahora son recuerdos buenos o malos, pero tan importantes...

En fin, si me estás leyendo, tú sabes cómo has llegado a mi vida... Tal vez seas de esas personas que, desde que tengo uso de razón, estás ahí y formas parte de mi familia, con quien he compartido momentos clave desde la infancia, con quien he crecido, con quien he aprendido lo que significa tener un amigo para lo bueno y lo malo, con quien he reído y llorado. Yo también te aprecio y no concibo la vida sin tu presencia, porque después de tanto tiempo soy un poco yo y un poco tú también. Gracias por tantos años de amistad.

A lo mejor te conozco menos tiempo, llegaste a mí cuando era más mayor, pero, igualmente, haces mi vida un poco más fácil y si no estuvieras en ella, todo sería más triste. Puede que compartiéramos gustos, impresiones, que pasáramos el tiempo hablando de Séneca, leyendo y traduciendo a los clásicos o preguntándonos por qué nos gustaban ciertas cosas que otros desconocían por completo y de las que no querían saber nada. Paseábamos por Valencia cuestionándonos qué nos depararía el futuro, oyendo a Los Secretos y tarareando las canciones de los Beatles, conociendo gente de todas partes creyendo que nos íbamos a comer el mundo. A lo mejor llegaste de otro país y me enseñaste otra forma de ver la vida y te quedaste en mí para siempre, siendo un punto de referencia al que volver una y otra vez. Tú también formas parte de mi ayer, pero, ante todo, de mi mañana. Gracias.

Quizá no nos conocimos hasta el 2003. En Salamanca tuve que aprender a hacerme una segunda familia porque la mía estaba muy lejos. Pero hoy en día eres mi familia, la única que tengo. Fue una etapa dura pero sobreviví a fuerza de voluntad y constancia y de amigos como tú. Tantos recuerdos en el corazón me hacen olvidar el frío que pasé durante aquellos maravillosos años. Celebramos unas cuantas nocheviejas universitarias en la Plaza Mayor, uno de los lugares más especiales para mí, que siempre recuerdo con nostalgia porque bajo el reloj hemos quedado tantísimas veces, te acuerdas???Las fiestas de disfraces siempre han sido mis preferidas, ser por una noche todo lo que no eres en la realidad, ¡qué maravilloso es!. Las mejores fiestas son de esta etapa, esas Meninas de Velázquez de espuma y sábanas cosidas a mano superan todo lo que un día pude imaginar. Gracias por hacerlo posible. Sin duda, una ciudad mágica, donde la historia vistió mi propia historia, donde aprendí a amar la música de las letras,que en combinación unas con otras forman la estructura de palabras como LITERATURA, HISPANOAMÉRICA, MÚSICA, ARTE. Gracias por compartirlos conmigo y por seguir a mi lado demostrándome que ni el tiempo ni la distancia destruyen los sentimientos.

Tal vez compartieras conmigo mi época más poética bajo la Alhambra y las luces de La otra sentimentalidad. Granada, tierra soñada, maravillosa ciudad. Fue poco tiempo el que pasé allí pero guardo recuerdos emocionantes. Recuerdo especialmente los días que me pasaba conversando con mis extranjeritos, contagiándome de sus ocurrencias, aprendiendo otros puntos de vista y viajando por el sur de España. Leí mucha poesía ese año, imbuida ya sabéis por quién...sois pocos, pero gente esencial en mi vida, de eso no tengo duda alguna. Gracias.

Puede ser que hasta mi llegada a Madrid no me conocieras. Pero, desde que yo te conozco, sé que mi estancia allí mereció la pena. Un año muy estresante, en que cambió mi carácter durante algún tiempo. Lo pasé mal, fue durísimo. Pero tú estuviste a mi lado y me ayudaste a levantarme cada día. Os conozco poco tiempo pero sé que pocas personas hay en mi vida tan especiales como esos encantadores de sueños, casi duendecillos, que con su sola presencia siento la magia de la niñez. Gracias por esos cuentos improvisados, por esos poemas a lo automático, por esa alegría con la que teñís todo mi universo. Me siento afortunada de poder compartir tantísimas cosas con vosotros y de seguir disfrutándolas. Gracias, filolocos complutenses.

Nunca se puede decir "de este agua no beberé...", lo sé, ya lo sé. Siempre decía que el único lugar de España al que no iría sería La Mancha. Y allí fui a parar, asombroso, ¿verdad?. La etapa de Valdepeñas fue bonita y mi primer año de profesora especial, tan especial como jamás lo hubiera imaginado. En la vida hay momentos decisivos y yo creo que éste, el 2009, lo ha sido. Momentos difíciles, muchos, pero enormemente instructivos. He aprendido a saber valorar los pequeños detalles de cada día, la mano que un desconocido te tiende en momentos desesperantes mientras alguno de los que considerabas amigos no fue capaz ni de llamarte, la belleza de algún paisaje que nunca antes te hubiese atrapado, conversaciones para despertar la conciencia de algún adolescente malcriado y descubrir que tus consejos son bien recibidos y valorados, relacionarte con personas con las que te unen pocas cosas y sorprenderte de que te aporten mucho más de lo que tú te creías...gracias a todos, Valdepeñas, Ciudad Real y Almodóvar, por seguir haciendo que me muerda la lengua antes de hablar. Espero que me acompañéis en los próximos años del 2000.

Puede que hayamos coincidido en alguna ocasión, un viaje, una clase, un concierto, yo qué sé. Gracias por estar allí a la hora y en el lugar indicados. Puede que ya no tengamos relación, pero si estás aquí leyendo esto, podrías hablarme y decírmelo, tal vez podamos retomarla. Lo más bonito de la vida es tener amigos de verdad y saber que lo son, que te pase lo que te pase, siempre están ahí, incondicionales, fieles.

A todos, a cada uno de los que leáis esto, os deseo un feliz año 2010, que lo viváis con ilusión y que cada día, cada hora, cada minuto celebréis la VIDA y la suerte que tenemos de vivirla.

Hagáis lo que hagáis, estéis donde estéis,ocurra lo que ocurra, sabed que sigo aquí y que estaré pensando en vosotros, porque en verdad sois mi única y verdadera patria.

GRACIAS POR FORMAR PARTE DE MÍ Y POR BRINDARME LA OPORTUNIDAD DE ESTAR SIEMPRE A VUESTRO LADO.











Os quiere

ANA

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un poema con mi nombre



ANA Y LA LLUVIA


Ana pierde el rumbo en las ventanas,
dando tumbos se hace un hueco
por entre el gris de la ciudad,
y no se da cuenta que los gatos lloran
cuando vuelve a casa sola,
cuando duerme en soledad,
quiero creer que eres fuerte,
que tus ojos aún miran de frente
y tus abrazos son verdad…

Qué puedes hacer,
ten cuidado,que ha llovido
y el suelo está mojado,
y se resbalan tus ojos,
tus manos,la vida y los sueños…

Y las palomas te alborotan el pelo,
qué puedes hacer con tanto dolor…
Ana (las calles se arrodillan cuando pasas),
y se marchita la parada del autobús
que no cogiste ayer,
y no sé qué hacer, o bajarte el cielo,
o cogerte el mundo o traerte un caramelo,
o inventarme las palabras
que nunca podré escribir,
que no valen nada si estas de perfil,
si no estás aquí…

Si no estás aquí, sucederá tal vez
que no habrá nadie
y que no queden rincones para mí…
Si no estás aquí, sucederá al revés,
que entonces tus minutos
sean segundos para mí,
si no estás aquí…

Voy a descifrar cómo se desparrama el tiempo,
a intentar alisar los pliegues de tu cuerpo,
a desenredar los alambres,
a no protestar si tengo hambre,
a comprender que Ana y la lluvia
son complicadas para mí…
a ponerle FIN a este cortometraje,
a deshacer las maletas de este viaje
que empieza contigo y acaba sin ti.


Luis Ramiro

¿A quién no le gusta sentirse el/la protagonista de una canción o un poema?

domingo, 13 de diciembre de 2009

VÉRTIGO


Muchas veces miramos la vida con vértigo-al menos yo lo hago- como si nos diera miedo asomar la cabeza por nuestro interior y nos negáramos a nosotros mismos lo que sentimos por miedo a lo que pueda pasar. Lo mejor sería dejarse llevar y no perder el tiempo pensando si ésto está bien, si lo de más allá está mal; ya lo dijeron dos clásicos como Horacio y Virgilio,"Carpe diem", "Tempus fugit", dos tópicos recurrentes que han vertido ríos de tinta en todas las literaturas a lo largo de la historia y que nos empujan a vivir cada minuto de nuestra existencia como si fuera el último.

Nunca he sido yo muy devota de tales ideas, aunque confieso que me gustaría no rendirle demasiados tributos a la razón. Todo lo razono, o si no, al menos, siempre pesa demasiado en mí la idea del deber. No soy una persona muy pasional, que actúe sin pensar, que me deje llevar por los impulsos más primitivos. Pero creo que también es necesario vivir sin tener constantemente la presión de pensar lo que puede pasar y que casi siempre tiene tintes negativos.

Estoy viviendo ciertas situaciones que me plantean la duda de si debo dejarme llevar sin pensar demasiado, o si, por el contario, controlarme por si el peligro pudiera volverse en mi contra, como otras veces me ha sucedido. No soy la única que, ante esa dialéctica planteada entre cerebro y corazón, inclina la balanza hacia lo que es adecuado, menos arriesgado, y más cuando esa elección puede afectar a otras personas. La verdad es que es un tema complejo. Pero, ¿acaso no es esto la vida, un devenir constante entre dos polos tan opuestos como son la realidad y el deseo?...Con frecuencia es necesario elegir uno u otro camino, pero no los dos cuando son totalmente incompatibles.

De ese modo, volviendo a los tópicos literarios mencionados, me golpea fuertemente el corazón la idea de que el tiempo se desvanece y de que si no aprovechas cada instante, las oportunidades se esfuman y no vuelven jamás. Es justamente ésta la sensación de vértigo de la que hablaba al principio. Ahora creo que me dejaría llevar, que haría mías esas frases tan célebres. Pero lo malo es que pensar en ello también me da vértigo, tanto vértigo que me da miedo tan solo el hecho de imaginar lo que esa elección podría depararme. Es por eso que intento no mirar demasiado, ya que podría caerme. ¿Entonces ya estoy elegiendo cuál es la bifurcación que debo tomar?

No sé,
siga una u otra dirección,
el miedo siempre me circunda.

Vértigo,
un enorme VÉRTIGO,
es lo que siento.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Nuevos rumbos de mi pensamiento

"Historia magistra vitae est"


Hace tiempo que no dejo constancia de mis vivencias en este pequeño diario,dados los escasos minutos libres en el paso de unos días que se desvanecen a una velocidad frenética. Y es que ya estamos acabando el año otra vez, pese a los fracasados intentos de mi voz cuando le reclama, angustiada, una tregua al tiempo.

Hace apenas unos meses me preguntaba qué iba a ser de mi vida y deseaba que pasaran los días-a mi parecer demasiado lentos- para conocer el que iba a ser mi futuro. Ahora, en cambio, quisiera que parase el tic-tac del reloj y no ver avanzar la manecilla que da cuenta del movimiento de las horas. ¿Por qué todo sucede al revés?.

Hace un año que me encontraba viviendo una de las etapas más felices de mi existencia, aunque todavía entonces no era cosciente de ello. Mi tránsito a la vida profesional puso fin a un año tan intenso como fue el que pasé en Madrid. Me esperaban unos meses muy difíciles-los más difíciles de mi vida, diría yo-pero, sin duda, muy enriquecedores a nivel de realización como ser humano. Ahora los recuerdo con nostalgia, con cariño, porque desde la distancia compruebo lo que me han aportado, fortaleciendo mi espíritu ante situaciones completamente diferentes a las vividas anteriormente y que ahora me sirven de modelo para otras.

Ahora, un año después, he pasado página y me encuentro viviendo un nuevo momento tras ese punto y aparte. Es un momento distinto, tanto por el lugar donde resido como por la gente con la que comparto la mayor parte de los días. No está siendo tan duro, supongo que porque ciertas cosas me resultan ya familiares y no suponen un comienzo tan brusco como el anterior; pero, en parte, no puedo evitar echar de menos todo lo que he tenido que dejar atrás para volver a empezar. Pero así tiene que ser, quiera o no así está siendo y esta vez estoy tratando de vivirlo sin preguntas, simplemente lo paso tratando de que sea de la mejor manera posible, para seguir y seguir creciendo como persona, porque es así como cada día la lucha-mi lucha-se va haciendo más fácil.

Fruto de esa experiencia es la nueva visión de la vida que estoy aprendiendo a marchas forzadas. Ayer allí, hoy aquí y mañana, ¿qué vendrá?-pienso-. No obtengo respuesta, sólo me queda el pensamiento de que éste es mi ahora y tengo que vivirlo sin importarme tanto qué será aquello que habrá de llegar.

Mi mente busca un asidero en que asentarse, cualquiera que, por recóndito que sea, ahuyente lo negativo de mis pensamientos. Y si hago un esfuerzo, aumento el ángulo de visión y miro un poco más profundamente, soy capaz de ver algo más allá de lo que, en un principio y ante un repaso superficial, pueden ofrecerme los sentidos. Ha sido ésta la mayor lección que he recibido en mi vida y ahora me está sirviendo para continuar adelante.Esa es la nueva dirección que estoy siguiendo para no perderme, aunque a veces me parezca ver una densa niebla cercenándome el paso. Pero, poco a poco, la veo disiparse si tengo paciencia.

Cuando me sobrevienen los recuerdos que, pasado el tiempo, considero tan sumamente especiales, me alegro de haberlos vivido y procuro convencerme de que en mi mano está la posibilidad de que un día recuerde este presente y de que me ocurra como ahora con el que ya es mi pasado, que me arrepienta de no haber sabido valorar cada momento lo suficiente en el instante en que tuvo lugar. Los comienzos son duros,es cierto; pero de uno mismo depende sobrellevarlos de la mejor manera. Así pues, en vez de mirar lo que me ocurre como algo que se me impone sin que yo pueda hacer nada por cambiarlo, trato de ser yo la que decide cómo y cómo no vivir esta nueva vida. Y lo tengo claro: cada día he de poner todas mis ganas para que en un futuro pueda alegrarme de haber vivido esta experiencia y la recuerde con tanta ilusión como miles de días que pasaron sin saber que los acabaría echando de menos.

Toda mi vida, en cada lugar que he estado, a pesar de lo malo, siempre he acabado añorándolos y al volver la vista atrás, sólo permanecen aquellos recuerdos que los convierten en lugares maravillosos. Hagamos, pues, que este nuevo momento también lo sea. He aquí mi nueva filosofía.

lunes, 19 de octubre de 2009

Una de Ismael Serrano

RECUERDO

Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.

Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.

Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro, ilumina el vagón.

Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.

No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.

Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.

Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,

del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.

Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.

En las noches vacías en que regreso solo y malherido,
todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.
Y ahora que te encuentro, veo que aún arde la llama que encendiste.

Nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte.

Debo decirte algo
antes de que te bajes de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.

Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:

"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto a una mujer
que conocí hace ya algunos años".

Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.



Estaba escuchando esta canción, una que ya había oído mil veces antes, pero hoy es como si la hubiese escuchado por primera vez. Nunca había sentido tan cerca la canción, la historia que cuenta.Tal vez nunca le había prestado la suficiente atención. Y éso que la canto, me la sé... pero es curioso, nunca me había detenido a comprenderla. Será que la música, sus letras, como manifestación lírica que son, necesitan de múltiples lecturas. Las canciones de Ismael Serrano tienen la capacidad de la poesía de la experiencia, que con el tiempo pueden sugerirte emociones nuevas. Y hablan de realidades, de vivencias de la gente de la calle. ¿A quién no le ha sucedido algo de lo que hablan sus historias? Claro que en su voz esas historias son hasta hermosas, pero en la realidad no tanto.

Ha sido bonito redescubrirla y saber lo que quiere decir cada palabra, reconocer su lenguaje, descodificarlo y hacer las inferencias oportunas, como dice la teoría de la relevancia en la pragmática (es que me la he estado estudiando hoy, por si alguien me lee es una teoría de 1986 y se la debemos a Sperber y Wilson). Una cosa es lo que se dice y otra, lo que se comunica. Nunca me había llegado tan hondo la canción, porque nunca había hecho una interpretación correcta de la misma. Ahora, sí. Entiendo perfectamente el mensaje emitido por el emisor, porque no sólo atiendo al texto,a su significado literal; sino que también tengo en cuenta el conjunto de sentimientos, pensamientos y emociones de las que habla el narrador de esta historia, cuyos personajes somos todos los que alguna vez hayamos sentido lo mismo.

Sin duda, para mí Ismael Serrano es otro poeta más de la experiencia, esa tendencia poética llamada "la otra sentimentalidad", tendencia que concibe la lírica como un arte hondamente humano por su capacidad para reflejar las historias que nos suceden a todos.


miércoles, 14 de octubre de 2009

NOSTALGIAS DEL PASADO

"Cuántas cosas dejan huella,
cuántas cosas se recuerdan,
cuántas brillan en el tiempo aunque no están..."
(P.Guerra)


Pasó a la historia un fin de semana esperado y especial, muy especial; días de reencuentros que hacen plantearme el presente. Días de luz, de risas desde el corazón, de paseos unamunianos por el Tormes...han despertado los más felices recuerdos de un pasado cada vez más lejano en el tiempo, llenando de melancolía el aire que respiro.

Salamanca, no sabía que te echaba tantísimo de menos. Abrir la ventana al despertar y encontrarme con tu soberana plaza, ese lugar de solemne pulcritud, de encuentros bajo el reloj, canciones a Hernán Cortés, helados bajo el sol, abrazos para siempre...

No puedo describirlo pero sentí que algo me rozaba la piel suavemente, algo que hizo detenerse el tiempo por un instante, conduciendo el sueño hacia la realidad; había vuelto, allí estaba y nada había cambiado. Todo seguía igual. Por un momento, pensé que nada había sucedido, creí que entonces seguía siendo mi ahora, que entonces nunca había dejado de ser mi mañana. La misma brisa, el mismo olor, ese cielo tan lleno de vida que me levantaba contra viento y marea . Todo seguía allí, me veía recorriendo la ciudad como tantas veces camino de la facultad. El mismo suelo, exactamente la misma piedra, la misma sobriedad. El silencio, lejos del mundanal ruido, seguía impregnando de paz la historia de sus calles, tan frías a mi paso, tan profundas al del pensamiento. La misma música de aquellos días resonaba dentro de mí, la oía a lo lejos; muy lentamente me iba estremeciendo, acelerando su melodía los latidos del corazón. Allí estaba, nada había cambiado. Yo, la misma de entonces, volvía la mirada hacia el pasado, reviviendo aquellas emociones de aquel viaje que hice con burbujas en el aire. Otra vez sobre los pasos de aquel tiempo, regresan a mí los dos mil recuerdos donde guardo la ilusión. Y me lo creí, apenas por un instante estuve allí...

Pero, de repente, aquella ya no era yo. Ni aquella era la misma ciudad. Todo había cambiado, nada era como entonces. La calle cambió su trayecto y no vuelve, mientras yo camino deprisa, y ni busco ni encuentro, ni paso ni quiero, ni tengo ni doy... Perdí la señal, los horarios, los trenes; nostalgia es el verbo que piensa en tu olor y te echo de menos,tanto de menos, que siento el espacio vacío de mi corazón.

Fue una ráfaga en la oscuridad. Volví , pero allí , de entonces, no queda ya nada; el tiempo nos borró.


PUNTO Y APARTE.




Nunca podré dejar de echarte de menos, aunque ya no me recuerdes.


CUÁNTAS COSAS BRILLAN EN EL TIEMPO, AUNQUE NO ESTÁN...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cualquier día puede no salir el sol...

Hoy me referiré a esa cita que un día dijo aquel sabio del empirismo filosófico, David Hume:

"CUALQUIER DÍA PUEDE NO SALIR EL SOL".

A la hora de intentar encontrar una respuesta razonable a la pregunta: ¿por qué estamos convencidos de que mañana saldrá el sol?, es obvio que contestamos naturalmente: porque ha salido invariablemente todos los días desde que tenemos uso de razón. Tenemos la convicción de que saldrá en el futuro porque ha salido en el pasado. La única razón, por consiguiente, que nos hace creer que se perpetuará el movimiento de rotación de la Tierra que provoca este efecto, es la costumbre. Pero esta convicción es errónea, al menos empíricamente hablando, ya que un número cualquiera de casos en que se ha demostrado una ley física en el pasado, no proporciona la evidencia necesaria que determina el cumplimiento futuro. No tenemos, pues, ningún fundamento empírico más allá de una creencia construida sobre el sentido común que nos indica una mera probabilidad, que el sol saldrá mañana.

Rescato aquí el escepticismo de Hume para no dejarme vencer por las primeras impresiones, invocando un principio de incertidumbre que me haga rescatar el "Sólo sé que no sé nada" de lo que puede acontecernos.


Mañana PUEDE que no salga el sol, pero ESPERO que sí lo haga. ¿Por qué no va a salir aunque sea en un triste pueblo que ahora mismo no conozco?

Todo puede pasar, todo puede pasar, todo-puede-pasar...




"Puede que todo siga igual, también puede que no sea así".


Me pregunto qué haría si no escuchara canciones como ésta,la vida sería mucho más complicada...


(Diario de una chica asustada)

martes, 25 de agosto de 2009

Se acerca el incierto y temido septiembre...

Me acabo de sentar a escribir en este rincón particular de mi misma. No sé qué voy a escribir, pero siento unas tremendas ganas de hacerlo. Es la forma más civilizada que encuentro de desterrar los tormentos que me perturban.

Ahora mismo me siento bien, he vivido un buen verano, de los que hacía tiempo no recordaba. Lo cierto es que necesitaba alejarme de España, conocer otros lugares, otras gentes...queriendo aprender de todo lo que no está a mi alcance en la cotidianidad. Creo que necesitaba pensar menos y vivir más...y así ha sido. He respirado otro aire y me ha sentado bien. Me siento más libre, menos dependiente de lo que ya conozco.

Pero esta semana va a ser-está siendo ya- difícil; la vuelta a la realidad siempre es compleja.Y en mi caso, lo lleva siendo desde hace tiempo. Me asedian las preguntas sin respuesta, el desconcierto de lo que me va a acontecer en los próximos días me tiene presa, esperando leer un nuevo episodio en la novela que cuenta mi historia, que ahora mismo me describe en un escenario enormemente difuso, a pesar de que en pocos días va a resolverse el misterio. Los que me conocen bien saben que odio el no saber; la espera, la incertidumbre, el desconocimiento me exasperan ...mientras aguardo, mi mente recorre mil kilómetros de imaginación pensando en lo que me deparará el futuro, un futuro que ya es casi mi presente y que sigue siendo desconocido al día de hoy.

Ya son muchos años con esta vida, tal vez necesitaría un poco más de estabilidad. No sé bien si merece la pena vivir así, alejada de todo, por mejorar mi situación laboral. Se hace difícil, muy difícil, saber que de nuevo me espera un lugar en el que vivir sin yo poder elegirlo voluntariamente. De nuevo, el tren me dejará en una estación donde nadie irá a recogerme. De nuevo, no habrá nadie con quien llorar el vacío de mis primeras noches. Parece como si estuviera obligada a aceptarlo, sea cual sea mi destino. Si me negara, todo lo que he luchado para llegar hasta aquí, habría resultado inútil y por éso tengo que seguir adelante. En cierto modo, me siento un poco limitada sin poder decidir por mí misma a dónde quiero ir, y la verdad es que no parece gustarme esa sensación.Es como si por todo ello se viera coartada mi libertad, que es mi principio primordial como ser humano. Después de otras experiencias, sé que siempre acabo sintiéndome bien allá donde voy. No soy especialmente complicada, enseguida me acostumbro a lo nuevo y no tengo problemas para haerme un hueco en cualquier parte. Es cierto. Yo lo sé...pero se lleva mal saber que no hay parte del mundo que te pertenezca, que reconozcas como tuya propia.

Hay ciudades importantes para mí, pero ninguna de ellas es mi ciudad, ni siquiera aquella en la que he vivido la mayor parte de mi vida. He pasado por ellas, en mayor o menor medida, pero una vez las he dejado, tiempo después me he sentido como una extraña al volver a ellas, como si yo no hubiera residido allí jamás. "Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver" canta Sabina en Peces de Ciudad. Cuánta razón tiene siempre el andaluz. Lo que me queda de ellas son las personas, las personas que me han acompañado en el camino y sin las que tantas y tantas vivencias no tendrían el más mínimo sentido para mí. Pero, aunque sé que queda mucha gente interesante a la que conocer, a mí me faltan los que ya son parte de mí, sin los que me siento completamente desprotegida. Y es éso lo que más me cuesta: renunciar a estar cerca de todos ellos. Las personas que para mí son esenciales se encuentran repartidas en diferentes lugares del mundo. Obviamente, sería imposible hallar una ciudad donde habitasen todas y cada una de ellas. Para mí sería lo más parecido a la felicidad absoluta, una ilusión inalcanzable, claro está. El hecho de estar año tras año en diferentes sitios, alejada de todos los seres que me hacen sentir completa, hace imposible llegar a reconocer uno como el mío, como el espacio al que poder volver siempre, sin sentirlo cambiar a mi alrededor. Es horrible pensar en todo esto, me duele conocer la realidad, y me duele más el hecho de no ser capaz de hacer nada por cambiarla.

Tengo miedo de no soportarlo, pero mucho más miedo de soportarlo aun sabiendo que quisiera estar en otra parte o vivir de otra manera. ¿Por qué será que siempre pensamos en lo que no hacemos pero tampoco luchamos por hacer realidad aquello que añoramos?Siempre pienso en otras vidas y las miro como si las prefiriera, pero nunca hago nada porque la mía se asemeje a esas otras. Odio el "tengo que hacerlo", ese "debo hacerlo" que me autoimpongo, el debate muchas veces entre el deber y el querer. Qué difíciles son los comienzos, pero también los finales-quizá estos sean peores aún- es ésto lo que quisiera no vivir, siempre tener que empezar y acabar algo y volver a lo mismo una y otra vez, una y otra vez...pero por qué siempre tiene que haber un final?

Al mismo tiempo que hago estas reflexiones, también admiro mi capacidad de lucha, de enfrentar la vida como lo estoy haciendo, avanzando en el camino a pesar de mis temores, a pesar de la soledad, terrible a veces...pero sin retroceder ni un paso atrás. Me hace ser más fuerte, ésto me va a ayudar a sobrellevar todo con más valentía-trato de autoconvencerme-pero ¿por qué tengo que tener vetado el derecho a ser cobarde?


Lo he vuelto a hacer,he pensado más, mucho más de lo que debiera y ahora me siento mal.


No sé por qué siempre acabo por entablar una lucha con mi conciencia, si al final siempre salgo perdiendo...


"Si no ves más allá de tu horizonte, estaremos perdidos"-me susurran.



Habrá que echarle narices.

martes, 11 de agosto de 2009

HASTA QUE MURIÓ DE SED MI CORAZÓN DE ESTRELLAS...

El ser humano, por definición, se caracteriza por su insidiosa supervivencia en el mundo, un espacio que con frecuencia nos resulta hostil. A veces, siento que me adhiero a esa condición del hombre de vivir hasta morir soportando el vaivén de los golpes que trae consigo el hecho de estar vivo.

Es curioso que lo que nos duele es lo que está siempre presente, lo que no se olvida nunca. Me resulta terrible la lucha contra todo lo que quisiera no pensar y pienso. Quisiera prenderle fuego a los mil recuerdos que una y otra vez vuelven a mí hasta abrasarme las entrañas. Cuando duermo, sueño que me escapo de este miedo al no vivir en calma, pero incluso en este estado de inconsciencia, me atrapa la angustia de saber que no puedo liberarme de él.

Dar marcha atrás, ay si yo pudiera, si yo pudiera olvidar...ahora mismo no estaría sintiéndome así.

Te encontré por casualidad aquí o allí, qué más da. Seguro que lo recuerdas, mi corazón no puede dejar de hacerlo. Yo dibujaba el surco de un mundo diferente, pero a medida que iba ultimando cada detalle, perfeccionando su silueta...se fue desmoronando lentamente ante mis ojos. Me hubiera ido arrastrando a recoger los escombros para reconstruirlo una y otra vez, pero los muros de mi conciencia me cercaron el paso un día, ese día en que quise empezar a borrar todo lo que alguna vez hubiese imaginado que podría suceder. Mejor pensar que ocurrió así, no??

Hubo un silencio estridente, con más significado que cualquier palabra de rencor u odio que hubiera preferido ardientemente en ese momento. Pero no la nada, el vacío en que me deslicé y del que nadie supo cómo tenderme una mano para sacarme de allí. Con ello hubiese bastado, no pedía nada más. Yo sé que yo fui la que día a día se fue ahogando conscientemente en la amargura más penosa que jamás hube conocido. Yo sola llegué hasta allí, no creas que no lo sé. Pero mientras iba acercándome, siempre me quedaba a la espera, aguardando a que lo impidieras; y así, poco a poco, de tanto esperar, seguí hasta que por fín me morí de la sed de ti.

En verdad siento que ese día perdí una parte de mí misma, esa que se me reveló antes desconocida. Ahora me parece que me equivoqué, que me confundí de camino; tal vez nunca supe verdaderamente hacía dónde iba...pero todo se volvío ambiguo favoreciendo mi confusión.

Poco importa éso ya, si era o no era lo que yo buscaba, la herida dolió-duele-cuando la ilusión hizo mella en un naufragio de tristeza. No quiero que lo entiendas, tampoco tienes culpa alguna, sino que sólo pretendo darle alguna razón a mis sentimientos.

Desde entonces, la pena negra que empezó a albergar en mí se ha teñido del color del hielo, impregnándome el corazón de dudas, abortando en él cualquier esperanza a volver a sentir.

Quiero, sueño con sembrar otra vez la estrella que danza en mi interior cuando mana la fuerza del cariño.

Con aire febril lo espero, avanzando hacia el fin de mi angustia.

Pero mientras persista este otoño de gris cielo,

mientras no pueda enterrar los recuerdos,

mientras sienta que ni el viento puede destruir

el dolor que me abrasa por dentro,

mi corazón, herido entre hojas muertas, se desmadeja.



jueves, 6 de agosto de 2009

Mi experiencia en la ciudad que nunca duerme...

Tan sólo hace unos pocos días que volví a España después de tres semanas en los EEUU. Era la primera vez que salía del continente europeo, con lo que ya este detalle marca esta experiencia como algo extraordinario en la vida de quien escribe.

Debo señalar que la ciudad de Nueva York tiene poco que ver con otros lugares que conozco dentro y fuera de España. Aunque sé que no podría vivir en ella, por una serie de hechos a los que a continuación me referiré, es una ciudad única que debe ser visitada al menos una vez en la vida. Por supuesto que la experiencia ha merecido la pena, como cualquier viaje que uno realice, éste también me ha enriquecido satisfactoriamente.

Lo único-y ahora me limitaré a explicar esos pequeños detalles que la convierten en una ciudad invivible para mí- es el ambiente que se respira, que está demasiado cargado. Jamás en la vida he andado por calles con tal aglomeración de gente como en Nueva York. Con tres semanas he tenido suficiente para darme cuenta de que el vaso que contiene mi paciencia se vería colmado en poco tiempo. La gente allí camina de manera diferente, como si el reloj corriera más deprisa que en el resto del mundo. En varias ocasiones me sentí incómoda, como si me faltara el aire. Y es que la gente que vive allí te contagia su paso histérico y queriendo escapar de su estrés, te encuentras con esos inmensos rascacielos que te empequeñecen hasta hacerte sentir un ser enormemente pequeño e innecesario. Ahora entiendo esa multitud de la que hablaba Lorca en Poeta en Nueva York, esa multitud que te hace sentir en la mayor de las soledades.

Otro de los inconvenientes de la gran ciudad, es la gran suciedad que la caracteriza. No he visto nunca una ciudad tan sucia como ésta. Los contenedores no existen en Nueva York, de modo que el turista que viaja entusiasmado a una de las ciudades más cosmopolitas y modernas que existen, se encuentra con montones y montones de basura en cada esquina, incluso en la Quinta Avenida, el street comercial más famoso seguramente al que acude la alta sociedad. No sólo es molesto el olor, sino la tremenda carencia de higiene de la que goza la ciudad, recibiendo visitas de toda serie de animales atraidos por la inmundicie urbana.

Me abstendré de criticar la contaminación, pero el tráfico y el ruido de los automóviles son otra razón por la que me negaría a residir allí. Y por supuesto, lo que no podría soportar de ninguna de las maneras es tener que entrar en el metro durante todos los días de mi vida. ¡Eso sí que acabaría conmigo!! Las instalaciones son muy antiguas, el calor es verdaderamente axfisiante. La sensanción que te da es que te encuentras literalmente "bajo tierra" en un lugar en el que no puedes ni respirar. Es realmente angustioso utilizar este medio de transporte, aunque una vez que entras en el tren, el desorbitado aire acondicionado te hace volver a la vida en pocos segundos.

Y ¿qué es lo que hace de esta experiencia algo irrepetible y único? El hecho de que admita que me sería imposible vivir una vida feliz y saludable en este rincón del mundo, no implica que le niegue fascinación a mi visión del mismo. Innegablemente, es una ciudad que impresiona a todo el que llega. Así, por ejemplo, las vistas desde edificios como el Empire State o el Crysler son, a mi juicio, sensacionales, tal como se ve en el cine.


En medio de tantos y tantos espectaculares edificios, los neoyorquinos disfrutan de múltiples parajes naturales que te dan la oportunidad de escaparte y sentir algún momento de tranquilidad lejos del mundanal ruido. Sin duda alguna, Central Park es uno de los espacios que voy a echar de menos. Una ciudad como ésta no sería la misma si no contara con lugares como éste.




Asimismo, otro aspecto que caracteriza la ciudad es la amplia oferta cultural, destacando la artística. Es otro detalle que define la idiosincrasia de la ciudad, la calidad de los museos, que es altamente positiva, siendo un punto importante que todo viajero no debe dejar pasar. El MOMA es considerado uno de los santuarios del arte moderno y contemporáneo del mundo, constituyendo una de las mejores colecciones de obras maestras. Alberga piezas tales como La noche estrellada de Van Gogh, Broadway Boogie Wogie de Piet Mondrian , Las señoritas de Avignon (1906) de Pablo Picasso, La persistencia de la memoria de Salvador Dalí y obras de artistas norteamericanos de primera fila como Jackson Pollock, Andy Warhol y Edward Hopper. El MoMA posee además importantes colecciones de diseño gráfico, diseño industrial, fotografía, arquitectura, cine e impresos.

El GUGGENHEIM, en un principio, Museo de pintura no-objetiva, fue fundado para exhibir el arte vanguardista de artistas modernos tempranos como Kandinsky y Mondrian. El edificio en sí mismo se convirtió en una obra de arte. Desde la calle, el edificio parece una cinta blanca enrollada en forma cilíndrica, levemente más ancha en la cima que abajo. Internamente, las galerías forman una espiral. Así, el visitante ve las obras mientras camina por la rampa helicoidal, como un paseo.

De todos los museos de la ciudad, el mejor y más completo es el METROPOLITAN MUSEUM OF
ART.
.


Las colecciones abarcan desde tesoros de la Antigüedad Clásica, representada en sus galerías de Grecia y Chipre, a pinturas y esculturas de casi todos los maestros de Europa y una gran colección de obras estadounidenses. Están expuestas obras maestras de Rafael, Tiziano, el Greco, Rembrandt, Velázquez, Picasso, Pollock, Braque y muchos más. El museo posee un gran acervo de arte egipcio, africano, asiático, de Oceanía, Oriente Medio, bizantino e islámico. Las galerías de André Meyer encierran grandes obras de arte europeo del siglo XIX, con particular énfasis en los pintores impresionistas y post-impresionistas, así como una gran colección de esculturas de Rodin.
La ciudad está plagada de galerías de arte en las que los mejores artistas del momento exponen sus obras. Toda persona interesada en el arte, no quedará insatisfecha. La oferta es muy amplia y diversa.


La música es otro de los principales atractivos de la ciudad. Cualquiera que se acerque a Brodway, en el iluminadísimo Times Square de la 42 street, podrá disfrutar de los mil musicales más famosos desde el autóctono West Side Story hasta cualquier obra del mítico Disney. Con visitar esta calle, yo creo que cualquiera puede obtener la esencia de la ciudad. De hecho, cuando pienso en Nueva York, tengo esa imagen en la mente.


Otro de los espectáculos que nadie debe perderse es la asistencia a un concierto de Jazz, hay en toda la ciudad bares y salas en que cualquier día del año pueden tener lugar. A mí el gusto por el jazz me viene desde años atrás, pero es cierto que a raíz de conocer la ciudad, me ha sobrevenido una especial pasión por el mismo que espero me haga descubrir muchas cosas que

.

ahora mismo desconozco.


Para ir terminando, animo a todo el que no conozca la ciudad a visitarla, seguro que no le defraudará, aunque, como he dicho antes, no es la ciudad perfecta que nos enseñan las películas. Las diferencias sociales están claramente delimitadas. En los suburbios del metro, en ciertos barrios como El Bronx o Harlem, los rascacielos más típicos de Manhattan dejan paso a otro tipo de edificios más pobres. Pero, igualmente,tienen algo especial, incluso más auténtico que otras partes más turísticas. Eso sí, debo decir que la gente en todas partes es muy amable, siempre dispuestos a ayudarte cuando lo necesitas. Es el gran recuerdo que me llevo de América, al menos de este estado, que finalmente ha logrado soprenderme.

Y si algo me ha gustado especialmente es la gran diversidad cultural de la ciudad. En ninguna parte del mundo en las que he estado, puedo describir tal confluencia de nacionalidades como en Nueva York. Acaso sea este pequeño detalle el que hace de ella uno de los lugares más extraordinarios de la tierra.

No sé si si volveré algún día, pero que no me ha dejado indiferente lo tengo claro.


miércoles, 17 de junio de 2009

¿CÓMO PUEDO YO...?




HOW CAN I TELL YOU???


How can I tell you that I love you, I love you
But I cant think of right words to say
I long to tell you that Im always thinking of you
Im always thinking of you, but my words
Just blow away, just blow away
It always ends up to one thing, honey
And I cant think of right words to say
Wherever I am, girl, Im always walking with you
Im always walking with you, but I look and youre not there
Whoever Im with, Im always, always talking to you
Im always talking to you, and Im sad that
You cant hear, sad that you cant hear
It always ends up to one thing, honey,
When I look and youre not there
I need to know you, need to feel my arms around you
Feel my arms around you, like a sea around a shore
And -- each night and day I pray, in hope
That I might find you, in hope that I might
Find you, because hearts can do no more
It always ends up to one thing honey, still I kneel upon the floor
How can I tell you that I love you, I love you
But I cant think of right words to say
I long to tell you that Im always thinking of you
Im always thinking of you....
It always ends up to one thing honey
And I cant think of right words to say.


Muy bonita canción de Cat Stevens, aunque dice que no sabe las palabras apropiadas, nos las sugiere todas.

A veces, demasiadas veces, se buscan las palabras apropiadas y no las encontramos. Pero, en el fondo, es bonito tratar de hallarlas cuando uno desea expresarle a alguien lo que siente. En cambio, cuando te das cuenta de que no las quieren oír, entonces, no existen las palabras, dejan de tener sentido...sobran. En este caso, la pregunta más bien debería ser: ¿cómo puedo no decirte?, ¿cómo puedo guardarme para mí lo que siento?, ¿cómo puedo dejar de sentirlo?

jueves, 4 de junio de 2009

¿Y ahora qué?


A punto de terminar el primer capítulo de mi recién estrenada nueva vida, vuelven las preguntas, la incertidumbre, en definitiva, el miedo al "¿y ahora qué?", reflexión que se está conviertiendo ya en costumbre.

Odio esa sensación, tan conocida por mí,  de tener que cerrarle las puertas a  experiencias que me han aportado grandes satisfacciones. Pero, como era de esperar, todo lo vivido permanece en forma de recuerdos. Un nuevo lugar que recoger en el libro de mis vivencias ya está a punto de formar parte de mi ayer. Es triste, muy triste, que algo se acabe y, más aún, ser consciente de ello. 

Hace unos meses estaba muy perdida, me sentía víctima de un destino desconocido en un lugar realmente inhóspito. Pero ese lugar poco a poco me ha ido dejando un nuevo hogar que ahora siento perder. He vivido experiencias semejantes, pero de pocas he aprendido tantas cosas de mí misma como en esta última que ya está próxima a  expirar. Es difícil empezar en un sitio que no has escogido y llegar a él sola, sin que nada ni nadie te espere. Pero es bonito saber que de cualquier experiencia, incluso de aquellas que no has planeado, uno siempre gana más de lo que pierde, aunque al principio ni te lo imagines. 

Ésta es mi historia, la de alguien que ha aprendido a aferrarse a  los pequeños detalles que hacen que la vida valga la pena, aún en situaciones que me ha tocado vivir sin yo desearlo. Y es que ahora sé que soy de esa parte del mundo que no se siente de ningún lado y sí de todos. Ahora pienso que todo lo que  he vivido forma parte de mí, de eso que soy yo y me identifica y sin lo que no sería la que soy. Indudablemente, he aprendido que al final de cada viaje en la vida siempre queda nuestro rastro y que no podemos privarnos de lo que cualquier experiencia nos aporte, porque entonces sentiremos que hemos vivido en la más absoluta nada. 

Me siento afortunada de saber valorar todo lo que encuentro a mi paso, de lo que descubro, de lo que me sorprende. Y no pienso dejar de buscarlo, añorando lo que he vivido antes. Cada día, cada rincón, cada persona me enriquecen más y más. Y aunque me aleje, me quedará la alegría de saber que he estado allí y que he sido feliz. 





       ÍTACA.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

                    ( Konstantino Kavafis)